LA PALABRA

    La Navidad vista por los niños

    martes, 13 dic 2016 |
    Leido 510 veces

    CIUDAD DE GUATEMALA - Nicole, Sofía, Valentina, Emanuel y Daniel participaron el martes último en el programa El Consultorio, que se transmite por www.prensalibre.com, quienes con la característica inocencia infantil explicaron qué significa para ellos el festejo del nacimiento de Jesús, cómo lo celebran y qué desean de regalo.

    Los pequeños coinciden en que la Navidad perfecta para ellos es celebrarla junto a la familia y ayudar a coordinar los preparativos para esta celebración de fin de año, como decorar el árbol y la casa o hacer el tradicional nacimiento.

    “Lo más importante es estar juntos en familia, sin importar lo que te regalen”, dijo Emanuel, de 7 años.

    Para Valentina, 9, la Navidad es más que dar costosos obsequios o tener una mesa con “mucha comida”, sino guardar  en la memoria inolvidables experiencias. “Lo que más me gusta de la Navidad es que vamos arriba de mi casa a ver las luces —pirotécnicas— de noche, porque se mira como si estuvieran cayendo estrellas del cielo”, dijo.

    Regalos

    Pulseras, videojuegos o bisutería son algunos de los regalos que esperan recibir en estas fiestas. También ansían agasajar a algún ser querido con regalos, en especial, si son adquiridos por ellos. “Mi abuela me regaló una máquina para hacer pastelitos y yo los vendo. Con el dinero que junté le voy a comprar una cocinita a mi hermana, porque ella es importante para mí”, compartió Nicole,  9.

    Muestran talento

    Durante el programa, algunos demostraron sus habilidades artísticas. Emanuel cantó el coro del villancico “Feliz Navidad a todos y un Año Nuevo también” y Sofía cantó Rodolfo, el reno de la nariz roja.

    “Mi abuelo hace el nacimiento y yo lo ayudo a poner todas las figuras. Él  pone el aserrín... Lo que más quiero es estar con mi hermana; si ella no estuviera, no sería lo mismo", dice Nicole.

    “Lo que  más me gusta es poner las lucecitas blancas al árbol de Navidad, pero también me gusta poner la estrella”, cuenta Daniel.

    "Lo que más quisiera —para que la Navidad sea perfecta—  es que toda mi familia estuviera reunida... con toda mi familia materna también”, dice Valentina.

    "Navidad es compartir regalos y cosas... La celebramos abriendo regalos y encendiendo velitas para rezarle al Niño Jesús”, dice Sofía.

    “Me gusta cuando estamos en la mesa todos y comer de todo. Cenamos, abrimos regalos y vemos las luces”, dice Emanuel.

    INSTRUCCIONES PARA LA VIDA

    lunes, 05 dic 2016 |
    Leido 287 veces

    Un día le pedí a Dios instrucciones para vivir en esta tierra.

    Dios acercó su voz a mi oído y me dijo:

    Sé como el sol: levántate temprano y no te acuestes tarde.

    Sé como la luna: brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.

    Sé como las flores: enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces.

    Sé como la fruta: bella por fuera, saludable por dentro.

    Sé como el día: que llega y se retira sin alardes.

    Sé como el oasis: da tu agua al sediento.

    Sé como la luciérnaga: aunque pequeña emite su propia luz.

    Sé como el agua: buena y transparente.

    Sé como el río: siempre hacia adelante.

    Moda verde

    miércoles, 16 nov 2016 |
    Leido 277 veces

    En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente.

    La señora pide disculpas y explica: "Es que no había esta moda verde en mis tiempos."

    El empleado le contestó: "Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente."

    Tiene razón, le dice la señora, nuestra generación no tenía esa moda verde:

    - En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosa y las de cerveza se devolvían a la tienda.

    - La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y
    esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.

    - Pero lleva razón, no teníamos esta moda verde en nuestros tiempos.

    - Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina.

    - Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros.

    - Pero tiene Vd. toda la razón. No teníamos la moda verde en nuestros días.

    - Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no los había desechables.

    - Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con 220 voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa.

    - Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos.

    - Pero está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días.

    - Entonces teníamos una televisión, o radio, en casa, no un televisor en cada habitación.Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantallota del tamaño de un estadio de futbol.

    - En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros.

    - Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico.

    - En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped; usábamos una podadora que funcionaba a músculo.

    - Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad.

    - Pero claro que está Vd. en lo cierto: no había en esos tiempos una moda verde.

    - Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua.

    - Recargábamos las estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la maquina afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.

    - Pero, eso sí, no teníamos una moda verde por entonces.

    - En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su mamá o papá como taxista las 24 horas.

    - Teníamos un enchufe en cada habitación, no un regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos.

    -Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales
    desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.

    - Así que me parece lógico que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los ahora viejos por no tener esta maravillosa moda verde en nuestros tiempos.

    No dejes de envíale esto a otra persona “mayor” que piense que ya está bien de recibir lecciones de ecología de cualquier "ecologista de" hoy en día.

    Mi Perro Fiel

    martes, 25 oct 2016 |
    Leido 584 veces

    Una pareja de jóvenes tenía varios años de casados y nunca pudieron tener un hijo.  Para no sentirse solos compraron un cachorro y lo amaron como si fuera su propio hijo.

    El cachorro creció hasta convertirse en un grande y hermoso ejemplar.  El perro salvó en más de una ocasión a la pareja de ser atacadas por ladrones, siempre fue muy fiel, quería y defendía a sus dueños contra cualquier peligro.

    Luego de siete años de tener al perro, la pareja logró tener el hijo tan ansiado.  La pareja estaba muy contenta con su nuevo hijo y disminuyeron las atenciones que tenían con el perro.  Este se sintió relegado y comenzó a sentir celos del bebé; ya no era el perro cariñoso y fiel que tuvieron durante siete años.

    Un día, la pareja dejó al bebé plácidamente dormido en la cuna y fueron a la terraza a preparar una carne asada.  Cual no fue su sorpresa cuando se dirigían al cuarto del bebé y ven al perro en el pasillo con la boca ensangrentada, moviéndoles la cola.

    El dueño del perro pensó lo peor, sacó el arma que tenía guardada y mató al perro.  Corre al cuarto del bebé y encuentra una gran serpiente degollada.  El dueño comienza a llorar y exclamar, "¡He matado a mi perro fiel!"

    Método para achicar la soberbia

    martes, 18 oct 2016 |
    Leido 703 veces

    La soberbia es una forma particular de incapacidad que suele afectar a gobernantes, directivos y funcionarios, pero también a porteros, dirigentes de gremios, empleados públicos y casi todos los pobres mortales que se encuentran de golpe con una escasa cuota de poder.

    He aquí un consejo para no caer en la tentación de la soberbia: diríjase a una zona rural por la ruta que más le guste, desnúdese y espere a que anochezca. Cruce entonces el alambrado -con cuidado de no perder ninguno de los atributos de poder- y camine hasta que sienta que está en medio de la soledad más absoluta. Una vez allí, levante la cabeza al cielo y mire las estrellas. En ese instante, visto desde el espacio, usted debe ser algo así como un microbio sobre una pelota de fútbol.

    Piense que está parado sobre un minúsculo planeta que gira alrededor del sol, y que el sol es sólo una estrella pequeña entre los millones de estrellas que está viendo y que forman nuestra galaxia. Recuerde, además, que la nuestra es una de millones de galaxias que hace millones de años giran en el espacio.

    Una vez que haya hecho esto, ponga los brazos en jarra sobre la cintura, en actitud desafiante, o adopte cualquier otra postura que le parezca adecuada para expresar su inmenso poder, e hinchando las venas del cuello, grite con toda la voz que sea capaz de juntar en ese momento: "¡Soy verdaderamente poderoso!"

    Luego, espere el resultado. Si ve que algunas estrellas se sacuden y titilan, no hay problema: es Dios que, a veces, no puede aguantar la risa.

    Siete frases para mejorar la comunicación con la familia

    jueves, 29 sep 2016 |
    Leido 1047 veces

    1.- Te Amo 

    Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz hasta escuchar que alguien le diga: “te amo”. Atrévete a decirlo a la otra persona, a tu cónyuge, a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, si es que nunca lo has hecho, haz la prueba y verás el resultado. 

    2.- Te Admiro 

    En la familia, cada miembro tiene alguna cualidad o habilidad que merece reconocimiento: Todos, en algún momento, sentimos la necesidad de que se nos reconozca algún logro o meta alcanzada… ¿Cuándo fue la última vez que le dijiste esto a alguien? 

    3.- ¡Gracias! 

    Una necesidad básica del ser humano es la de ser apreciado. No hay mejor forma de decir a una persona que es importante lo que hace por nosotros, que expresarle un ¡gracias!, no en forma mecánica, sino con pleno calor humano. 

    4.- Perdóname, me equivoqué 

    Decir esto no es tan fácil, sin embargo, cuando cometas un error que ofenda o perjudique a otras personas, aprende a decir con madurez: “perdóname, me equivoqué”. 

    5.- Ayúdame, te necesito 

    Cuando no podemos o no queremos admitir o expresar nuestra fragilidad o necesidad de otros, estamos en un grave problema. No te reprimas. ¡Pide ayuda! Que también son muy importantes las palabras. 

    6.- ¡Te escucho…háblame de tí! 

    ¿Cuántas veces le has dicho a algún miembro de tu familia: “A ver, háblame, qué te pasa?”. Tal vez muchos problemas y mal entendidos se resolverían si tan sólo escuchásemos lo Que nos tratan de decir. 

    7.- ¡Eres especial! 

    Es importante hacerles saber a tus seres queridos cuanto ellos significan para ti.

    Eres feliz?...

    miércoles, 28 sep 2016 |
    Leido 950 veces

    En cierta ocasión, durante una elegante recepción de bienvenida al nuevo Director de Marketing de una importante compañía londinense, algunas de las esposas de los otros directores, que querían conocer a la esposa del festejado, le preguntaron con cierto morbo: Te hace feliz tu esposo, verdaderamente te hace feliz? 

    El esposo, quien estaba en ese momento no estaba su lado, pero sí lo suficientemente cerca para escuchar la pregunta, prestó atención a la conversación e incorporó ligeramente su postura, en señal de seguridad, y hasta hinchó un poco el pecho, orgullosamente, pues sabía que su esposa diría que sí, ya que ella jamás se había quejado durante su matrimonio. 

    Sin embargo, para sorpresa suya y de los demás, la esposa respondió con un rotundo 

    - No, no me hace feliz. 

    En la sala se hizo un incómodo silencio como si todos los presentes hubieran escuchado la respuesta de la mujer. 

    El marido estaba petrificado. 

    No podía dar crédito a lo que su esposa decía, y menos en un momento tan importante para él. 

    Ante el asombro del marido y de todos, ella simplemente se acomodó enigmáticamente sobre su cabeza su elegante chalina de seda negra y continuó: 

    - No, él no me hace feliz... Yo soy feliz....! 

    El hecho de que yo sea feliz o no, no depende de él, sino de mí. 

    - Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. 

    Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida, pues si mi felicidad dependiera de otra persona, de otra cosa o circunstancia sobre la faz de la tierra, estaría en serios problemas. 

    - Todo lo que existe en esta vida cambia continuamente: el ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc.

    Y así podrían decir una lista interminable. 

    - A través de toda mi vida, he aprendido algo: 

    - Yo decido ser feliz y lo demás son "experiencias o circunstancias", lo amo y el me ama, muy a pesar de sus circunstancias y de las mías. 

    - Él cambia, yo cambio, el entorno cambia, todo cambia; habiendo amor y perdón verdadero, y observando esos cambios, (los cuales tal vez puedan ser fuertes o no, pero existen), hay que enfrentarlos con el amor que hay en cada uno de nosotros, si los dos nos amamos y nos perdonamos; los cambios serán sólo "experiencias o circunstancias" que nos enriquece y que nos darán fortaleza, de lo contrario, solo habremos sido parejas de "paso". 

    - Para algunos divorciarse es la única solución; (... en realidad es la más fácil...) 

    El amar verdaderamente, es difícil, es dar amor y perdonar incondicionalmente, vivir, tomar las "experiencias o circunstancias" como son, enfrentarlas juntos y ser feliz por convencimiento. 

    Hay gente que dice: 

    - No puedo ser feliz porque estoy enfermo, porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque me insultaron, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró! 

    Pero lo que no sabes es que puedes ser feliz aunque estés enfermo, aunque haga calor, tengas o no dinero, aunque alguien te haya insultado, o alguien no te amó o no te haya valorado. 

    Ser feliz es una actitud ante la vida y cada uno decide!... 
     

    Ser feliz... depende de ti!

    Los dos sacos

    martes, 27 sep 2016 |
    Leido 803 veces

    Hay una antigua leyenda acerca de tres hombres, cada uno de los cuales, cargaba dos sacos, sujetos a sus cuellos, uno al frente y el otro a sus espaldas. 

    Cuando al primero de ellos le preguntaron que había en sus sacos, el dijo: -Todo cuanto de bueno me han dado mis amigos se halla en el saco de atrás, ahí fuera de la vista, y al poco tiempo olvidado. El saco de enfrente contiene todas las cosas desagradables que me han acontecido y, en mi andar, me detengo con frecuencia, saco esas cosas y las examino desde todos los ángulos posibles. Me concentro en ellas y las estudio. Y dirijo todos mis sentimientos y pensamientos hacia ellas. 

    En consecuencia, como el primer hombre siempre se estaba deteniendo para reflexionar sobre las cosas desafortunadas que le habían sucedido en el pasado, lo que lograba avanzar era muy poco. 

    Cuando al segundo hombre le preguntaron qué era lo que llevaba en sus dos sacos, el respondió: -En el saco de enfrente están todas las buenas acciones que he hecho. Las llevo delante de mí y continuamente las saco y las exhibo para que todo mundo las vea. Mientras que el saco que llevo atrás, contiene todos mis errores. Los llevo consigo a dondequiera que voy. Es mucho lo que pesan y no me permiten avanzar con rapidez, pero por alguna razón, no puedo desprenderme de ellos. 

    Al preguntarle al tercer hombre sobre sus sacos, él contestó: -El saco que llevo al frente, está lleno de maravillosos pensamientos acerca de la gente, los actos bondadosos que han realizado y todo cuanto de bueno he tenido en mi vida. Es un saco muy grande y está lleno, pero no pesa mucho. Su peso es como las velas de un barco “lejos de ser una carga” me ayudan a avanzar. Por su parte, el saco que llevo a mis espaldas está vacío, pues le he hecho un gran orificio en el fondo. En ese saco, puse todo lo malo que escuché de los demás así como todo lo malo que a veces pienso acerca de mí mismo. Esas cosas se fueron saliendo por el agujero y se perdieron para siempre, de modo que ya no hay peso que me haga más penoso el trayecto.

    Para pensarlo

    viernes, 23 sep 2016 |
    Leido 348 veces

    Hoy tenemos edificios más altos y autopistas más anchas, pero temperamentos más cortos y puntos de vista más estrechos. 

    Gastamos más, pero disfrutamos menos. 

    Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas. 

    Tenemos más compromisos, pero menos tiempo. 

    Tenemos más conocimientos, pero menos criterio. 

    Tenemos más medicinas, pero menos salud. 

    Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores. 

    Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado. 

    Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino. 

    Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior. 

    Tenemos mayores ingresos, pero menos moral. 

    Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría. 

    Con más comida, pero menos nutrición. 

    Son días que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios. 

    Son tiempo de casas más lindas, pero más hogares rotos. 

    Por todo esto, propongo que de hoy en adelante, no guardes nada “Para una ocasión especial”, porque cada día que vivas es una ocasión especial. 

    Busca a Dios, aprende a conocerle, lee más, siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte en las malas hierbas. 

    Pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos, come tu comida referida, visita los sitios que ames. 

    La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es solo para sobrevivir. 

    Usa tus copas de cristal, no guardes tu mejor perfume, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo. 

    Las frases “Uno de estos días”, “Algún día”, quítalas de tu vocabulario. Escribamos aquella carta que pensábamos escribir, “Uno de estos días”. 

    Digamos hoy a nuestros familiares y amigos, cuanto los queremos. 

    Por eso, no retardes nada que agregaría risa y alegría a tu vida. 

    Cada día, hora, y minuto son especiales… y no sabes si pudiera ser el último… 

    Si estas tan ocupado y no puedes tomarte unos minutos para mandar este mensaje a alguien que tu quieras, y dices a ti mismo que lo enviaras “Uno de estos días” piensa que “Uno de estos días” puede estar muy lejos.

    ¿Que es la riqueza?

    martes, 20 sep 2016 |
    Leido 713 veces

    ¿Que es la riqueza? 

    A dos grupos de personas se les hizo la siguiente pregunta: 

    ¿Qué es la riqueza? 

    El primer grupo contestó de la siguiente manera: 

    Arquitecto: tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero. 

    Ingeniero: desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados. 

    Abogado: tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW. 

    Médico: tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita. 

    Gerente: tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes. 

    Atleta: ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado. 

    El segundo grupo contestó lo siguiente: 

    Preso de por vida: caminar libre por las calles. 

    Ciego: ver la luz del sol y a la gente que quiero. 

    Sordo: escuchar el sonido del viento y cuando me hablan. 

    Mudo: poder decir a las personas cuánto las amo. 

    Inválido: correr en una mañana soleada. 

    Persona con una enfermedad terminal: Poder vivir un día más. 

    Huérfano: Poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos, y mí Familia. 

    “No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero”

    NO SOY PERFECTO, Y ME ALEGRO DE NO SERLO

    miércoles, 14 sep 2016 |
    Leido 753 veces

    Quise imaginar lo que sería mi vida estando en este mundo, siendo un ser perfecto, sin tristezas, sin vacíos, sin necesidad de amar y sentirme amado; teniendo todo a la mano, para alcanzarlo sin el más mínimo esfuerzo, siendo poseedor de una imagen y figura perfecta ante los ojos de los demás; sintiendo el poder en mis manos (después de todo, eso es lo que anhelamos y soñamos los seres humanos)...

    Y después de imaginar lo que sería mi vida así, el pensar en eso, no fue un sueño, sino una pesadilla de la cual inmediatamente quise despertar… corrí al espejo a verme, y al contemplar mi imagen y redescubrir lo que soy, dije con voz de alivio:

    ¡Qué bien, no soy perfecto!
    Si no me equivocara jamás, tal vez no podría entender los errores que también cometen los demás, viviría juzgándolos, y me quedaría solo, porque no encontraría a nadie que me pudiera igualar.

    Si mi imagen y figura, fueran perfectas para la humanidad, nadie sabría quién realmente soy, me buscarían por mi apariencia, verían en mí solo lo material; tal vez me convertiría en esclavo del cuerpo y de lo superficial, queriendo encontrar la fórmula de la eterna juventud, para no envejecer jamás, viviendo una vida superficial; en el espejo no vería más que mi figura, no sabría quién soy en realidad… prefiero ser pequeño, diferente, estando seguro de que los que me quieren, me conocen en verdad, y mejor aún, solo puedo contemplar en el espejo, más que mi alma, y lucho por conservar mi belleza espiritual.

    Si no tuviera vacíos, no tendría necesidad de amar y sentirme amado, y sería una persona indiferente, y eso me aterra, no quiero pensar lo que es vivir sin amor; sin experimentar esa necesidad de ser amado y los enormes deseos de dar amor... ese es el motor de nuestra existencia.

    No soy perfecto y doy gracias por ello, porque mi imperfección le da sentido a mi vida, me invita luchar cada día por ser mejor.

    Gracias Dios, por mi imperfección, pon en mí el toque de tu perfección:
    "el amor".

    Yo me acepto tal como soy

    martes, 13 sep 2016 |
    Leido 1409 veces

    Para ello me apoyo en mis aciertos, acepto el amor que se me da y acepto las críticas, porque soy una persona que siempre está dispuesta a estar en este mundo y a aprender a vivir en él. Estoy aquí por alguna razón y trato de ser coherente con mis propias ideas y convicciones.

    Mi corazón late cada día, y al abrir mis ojos sé que mi vida sigue, que he de disfrutar de todas las cosas que el mundo me ofrece, y que en recompensa yo también doy todo de mí para que otras personas tomen confianza en si mismas y lleguen tan lejos como yo he llegado.

    Imagen para esta reflexión

    Aceptarnos como somos lo involucra todo: la mente y cuerpo sin importar nuestro aspecto, y es que sólo se crece aceptándonos como personas. Cuando nos complace vernos en un espejo y vernos tan felices desde nuestro interior, porque allí nace lo que proyectamos al mundo.

    Debo pensar que toda la creación está hecha para disfrutarla, así será más fácil dejarme llevar por las maravillas, porque yo me merezco lo mejor. 
    Incluso acepto los rechazos que antes tan mal me hacían. Ahora los veo y reflexiono acerca de ellos, porque puede haber algo de verdad en lo que se nos critica, y si soy capaz de no ofenderme, escuchar y reflexionar sobre los rechazos que sufro es por la gran confianza que tengo en mí misma: soy única, valiosa y me amo como tal.

     

     

    Si esperamos a ser personas perfectaspara amarnos a tal como somos, perderemos la vida entera. Ya somos personas perfectas, aquí y ahora.

    No quiero grandezas, no espero mucho y tampoco espero nada, no soy tan buena persona, ni tampoco tan mala, soy una persona única. Con el tiempo se aprende que sólo queriéndonos a nosotros mismos podemos llegar a ser vistos como perfectos a los ojos de cualquier persona.

    A lo largo de la vida se pasa por muchas etapas, y por cada una de ellas caí y aprendí; sea cual sea el papel que debo desempeñar, siempre lo haré con la mejor voluntad y amor que nace desde mi interior. Hay que estar felices de quienes somos, no necesitamos compararnos con nadie, no estoy en esta vida para vivir amargadamente por no tener lo que otros tienen; soy feliz como soy, no tengo que enfermar de agobio por ser mejor,porque así tal como soy me gusto, para mí soy perfecta, debemos tener una mente así, tener mente ganadora.

    Todo lo que necesito es amarme hoy más que ayer y tratarme como a un ser profundamente amado. Al quererme a mí misma, floreceré con una belleza que apenas puedo comenzar a vislumbrar, soy y seré mi mejor amiga.
    Tú también puedes amarte tal como eres.

    Pretendo ser feliz conmigo mismo

    El amor es el alimento que necesitamos los seres humanos para realizar nuestra grandeza.

    Cuando aprendemos a amarnos más a nosotros mismos,aprendemos también a amar más a todo el mundo.

    Debemos aprender a ver el mundo con más amor. 
    De ese modo, nuestro entorno será de personas sanas de espíritu, y estaremos contribuyendo a que el mundo sea mucho mejor, porque como personas, también lo seremos.

    Y así es y será, si empiezas amarte y que tu boca diga cada mañana:

    Me amo tal como soy, me gusta todo lo que hago y si a alguien no le agrada yo no voy a renunciar a lo que ya soy: ALGUIEN QUE SIENTE SEGURIDAD EN SI MISMO. 

    Reflexión de Charles Chaplin sobre el amor propio.

    viernes, 09 sep 2016 |
    Leido 1974 veces

    A medida que aprendí a tener amor propio, descubrí que la angustia y el dolor emocional sólo son señal de vivir contrariamente a mi verdad.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… ser auténticos.

    A medida que aprendí a tener amor propio, pude comprender lo ofensivo que puede ser forzar mis deseos sobre sobre alguien, sin importarme que no sea el momento adecuado, ni que esté preparado para ello... aunque yo mismo sea esa persona sobre la que me imponga. 

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… respeto.

    A medida que aprendí a tener amor propio, dejé de desear una vida diferente, y me di cuenta de que todo cuanto nos rodea es una invitación a crecer.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… madurez.

    A medida que aprendí a tener amor propio, comprendí que siempre, sin importar la circunstancia, estoy en el lugar y el momento correcto, y sólo debo relajarme.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… autoconfianza.

    A medida que aprendí a tener amor propio, dejé de idear proyectos demasiado ambiciosos, y a robarme mi propio tiempo...  Hoy, a mi propia manera, y mi propio ritmo, sólo hago aquello que me hace feliz, aquello que amo y alegra mi ser.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… sencillez.

    A medida que aprendí a tener amor propio, me liberé de aquello que no me hace bien: comidas, personas, cosas y situaciones que me empujaban al lodo del desánimo. Al principio a eso lo llamé egoísmo.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… amor propio.

    A medida que aprendí a tener amor propio, desistí de intentar llevar siempre la razón, y desde entonces me equivoqué mucho menos.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… humildad.

    A medida que aprendí a tener amor propio, pude dejar de vivir en el pasado y preocupándome por el futuro. Ahora vivo el momento, pues es cuando las cosas acontecen. Ahora vivo el día, un día a la vez.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… plenitud.

    A medida que aprendí a tener amor propio, me di cuenta que mi mente me perturbaba y enfermaba. Pero a medida que fui siendo fiel a mi corazón
    mi mente se convertía en un buen aliado.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… sabiduría del corazón.

    Ya no hay necesidad de temer discutir, ni temer diferencias con otros o nosotros mismos... Pues hasta las estrellas chocan entre sí, y de su colisión nuevos mundos nacen.

    Hoy sé que de lo que se trata eso es de… vida.

    NO HAY QUE TEMER

    viernes, 02 sep 2016 |
    Leido 869 veces

    Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mi mismo. Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento. Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta de que de todos modos opinarían de mi. Temía que me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo. 

    Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer. 

    Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras. 

    Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo. 

    Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia. 

    Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mi mismo. 

    Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día. 

    Temía al pasado, hasta que comprendí que no podía herirme más. 

    Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella. 

    Temía al cambio, hasta que vi que aún, la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar. 

    Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.

    LA VERDADERA HISTORIA DE LA MUJER

    martes, 30 ago 2016 |
    Leido 2033 veces

    Cuenta una leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenia más de que disponer.

    Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto: 
    Tomó la redondez de la luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, a esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol y las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma del cisne, y la dureza del diamante, la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve. 
    Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre. 

    Después de una semana vino el hombre y le dijo: 
    Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla intensamente, llora sin motivo, se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque NO PUEDO VIVIR CON ELLA.

    Bien, contestó Dios y tomó a la mujer. 

    Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo: 
    Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mi, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al tacto. Devuélvemela, porque NO PUEDO VIVIR SIN ELLA.

    LA MULA Y EL POSO

    lunes, 29 ago 2016 |
    Leido 846 veces

    Se cuenta de cierto campesino que tenía una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, pero después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal y que más valía sepultarla en el mismo pozo. El campesino llamó a sus vecinos y les contó lo que estaba ocurriendo y los enlisto para que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no continuara sufriendo. Al principio, la mula se puso histérica. Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando tierra sobre su lomo, una idea vino a su mente. A la mula se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre su lomo. ¡ELLA DEBÍA SACUDIRSE Y SUBIR SOBRE LA TIERRA!

    Esto hizo la mula palazo tras palazo. SACÚDETE Y SUBE. Sacúdete y sube. Sacúdete y sube!! Repetía la mula para alentarse a sí misma. No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la situación, la mula luchó contra el pánico, y continuó SACUDIÉNDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando de nivel el piso. Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar paleando. Poco a poco se pudo llegar hasta el punto en que la mula cansada y abatida pudo salir de un brinco de las paredes de aquel pozo. La tierra que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición, todo por la manera en la que ella enfrentó la adversidad.¡ASÍ ES LA VIDA!

    Si enfrentamos nuestros problemas y respondemos positivamente y rehusamos dar lugar al pánico, a la amargura y las lamentaciones de nuestra baja autoestima, las adversidades, que vienen a nuestra vida a tratar de enterrarnos, nos darán el potencial para poder salir beneficiados y bendecidos!

    EL ESCLAVO

    viernes, 12 ago 2016 |
    Leido 1504 veces

    (Fragmento del libro)
    ¿Tú de qué eres esclavo? ¿De las heridas que recibiste cuando eras pequeño?, ¿de tus traumas de la infancia?, ¿de lo que alguien más decidió que fueras?, ¿de una relación que no te satisface?, ¿de un trabajo que no disfrutas?, ¿de la rutina de tu vida?
    ¡Ya libérate! ¡tira ya ese costal que llevas en la espalda en el guardas el resentimiento, el rencor y la culpa. Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marcha bien en tu vida. Cada día tienes la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes otra oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida. La responsabilidad es toda tuya. Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado, depende solo de ti.
    ¿Qué es lo que te tiene paralizado?, ¿el miedo al rechazo?, ¿al éxito?, ¿al fracaso?, ¿al que dirán?, ¿a la crítica?, ¿a cometer errores?, ¿a estar solo?
    ¡Rompe ya las cadenas que tu mismo te has impuesto! A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de compartir lo que tienes. Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto. Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta de que nadie lleva un registro de tus faltas, solo tú mismo. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica, ¡eres tú mismo! Ya déjate en paz, ya perdónate, sólo tú puedes lograrlo.
    ¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos?, ¿Cuándo te queden unos minutos de vida?, ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida?
    El amor que no demuestres hoy, se perderá para siempre. Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones. Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas. Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos tal como son y respeta el don más valioso que han recibido: Su libertad.
    Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas. Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean como tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto. Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podrás llenar tu vida de armonía.
    Y por último, ¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida? ¿Que se arreglen todos tus problemas?, ¿Que se te quiten todos tus traumas?, ¿Que por fin alguien reconozca tu valía?, ¿Que llegue el amor de tu vida?, ¿Que regrese el se fue?, ¿Que todo te salga como tú quieres?, ¿Que se acabe la crisis económica?, ¿Que te suceda un milagro?, ¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto?
    ¡Despierta ya hermano!, ¡Despierta ya hermana!, ¡Esta es la vida!
    La vida no es lo que sucede cuando todos tus planes se cumplen, ni lo que pasará cuado tengas eso que tanto deseas. La vida es lo que está pasando en este preciso instante. Tú vida en este momento es leer este párrafo, donde quiera que lo estés haciendo y con las circunstancias que te rodean ahora. En este momento tu corazón lleva sangre a todas las células de tu cuerpo y tus pulmones llevan oxígeno a donde se necesita. En este momento algo que no podemos comprender, te mantiene vivo y te permite, ver, pensar, expresarte, moverte, reír, ¡hasta llorar si quieres!
    No te acostumbres a la vida, no te acostumbres a despertar todos los días y estar aburrido, o malhumorado, o preocupado. Abre tus ojos y agradece todas las bendiciones que puedes ver, agradece tu capacidad de oír el canto de los pájaros, tu música preferida, la risa de tus hijitos. Pon tus manos en tu pecho y siente tu corazón latir con fuerza diciéndote: “Estás vivo, estás vivo, estás vivo”.
    Yo se que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles. Tal vez, así es como se supone que sea. Tal vez por eso se te han brindado todas las herramientas que necesitas para enfrentarla: Una gran fortaleza que te permite soportar las pérdidas, la libertad de elegir como reaccionar ante lo que sucede, el amor y el apoyo de tus seres queridos.
    Se también que tú no eres perfecto, nadie lo es. Y sin embargo, millones de circunstancias se han reunido para que existas. Fuiste formado a partir de un diseño maravilloso y compartes con toda la humanidad sus virtudes y defectos. Así está escrito en tus genes, en los genes de todos los seres humanos que han existido y en todos los que existirán.
    Tus pasiones, tus miedos, tus heridas, tus debilidades, tus secretos y tu agresión, los compartes con todos tus hermanos. ¡Bienvenido a la raza humana! Esos supuestos defectos son parte de tu libertad, parte de tu humanidad.
    Si te preguntas ¿Quién soy yo para decirte todo esto? Te contestaré que no soy nadie, soy simplemente una versión diferente de lo que tú eres. Otro ser humano más entre miles de millones, pero uno que ha decidido ser libre y recuperar todo el poder de su vida………

    Una carrera de sapos

    jueves, 11 ago 2016 |
    Leido 813 veces

    Érase una vez una carrera de sapos en el país de los sapos. El objetivo consistía en llegar a lo alto de una gran torre que se encontraba en aquel lugar. Todo estaba preparado y una gran multitud se reunió para vibrar y gritar por todos los participantes.

    En su momento se dio la salida y todos los sapos comenzaron a saltar. Pero como la multitud no creía que nadie llegaría a la cima de aquella torre-pues ciertamente era muy alta-todo lo que se escuchaba eran frases como “no lo van a conseguir”. “qué lástima, está muy alto”, “es muy difícil, no lo van a conseguir”. Así, la mayoría de los sapitos empezaron a desistir. Pero hubo uno que persistía pese a todo y continuaba subiendo en busca de la cima.

    La multitud continuaba gritando: ¡es muy difícil, no lo van a conseguir”, y todos los sapitos se estaban dando por vencidos, excepto uno que seguía cada vez con más fuerza. Finalmente, fue el único que llegó a la cima con todo su esfuerzo.
    Cuando fue proclamado vencedor muchos fueron a hablar con él y al preguntarle cómo había conseguido llegar al final y alcanzar semejante proeza, cuál sería la sorpresa de todos los presentes al darse cuenta que ese sapito era sordo.
    Sé siempre sordo cuando alguien dude de tus sueños.

    Tu eres el resultado de tí mismo

    martes, 09 ago 2016 |
    Leido 1927 veces

    No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente Tu has hecho tu vida.

    Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote.

    El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error.

    Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer, las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o fortaleza de tu corazón.

    No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar.

    No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño, recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

    Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu fracaso.

    Si Tú has sido el ignorante, el irresponsable, Tú únicamente Tú, nadie pudo haberlo sido por ti.

    No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

    Aprende de los fuertes, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.

    Piensa menos en tus problemas y mas en tu trabajo y tus problemas sin alimento morirán


    Aprende a nacer del dolor y a ser mas grande, que es el más grande de los obstáculos.
    Mírate en el espejo de ti mismo.
    Comienza a ser sincero contigo mismo reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

    Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo, mas libre y fuerte, y dejaras de ser un títere de las circunstancias, porque Tu mismo eres el destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.

    Levántate y mira por las montañas y respira la luz del amanecer.
    Tu eres parte de la fuerza de la vida.
    Nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

    EL ELEFANTE ENCADENADO

    lunes, 08 ago 2016 |
    Leido 1282 veces

    Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...

    ---------------------------------------------------------------

    Tanto si crees que puedes
    como si crees que no puedes,
    en ambos casos tienes razón.

    Henry Ford

    ---------------------------------------------------------------

    El águila en el gallinero

    viernes, 05 ago 2016 |
    Leido 1637 veces

    Del libro "Un águila y una gallina" de Leonardo Boff.
    Un campesino crió un aguilucho junto con sus gallinas. Lo trataba de la misma forma como lo hacía con las gallinas, de modo que él estaba convencido que era una de ellas. Le daba la misma comida en el suelo, la misma agua en un bebedero y lo soltaba en el campo para complementar su alimentación, igual que si fuese una gallina. El águila creció y se comportó como si fuera una gallina.
    Cierto día pasó por el su casa un ecologista que, al ver al águila escarbando en el suelo, fue a hablar con el campesino.


    Esto no es una gallina, ¡es un águila!


    El campesino contestó: ahora ya no es más un águila porque se crió con las gallinas, aprendió a vivir como ellas y por lo tanto se cree gallina.


    El ecologista dijo: —No, un águila es siempre un águila. Hagamos una prueba.
    Se subió con el águila al techo de la casa del campesino y la tiró a volar, mientras le decía: “¡Vuela tú eres un águila! Asume tu naturaleza.


    Pero el águila no voló, batió torpemente sus alas como una gallina, y cayó al gallinero otra vez. Entonces, el campesino replicó: Le dije que ella era ahora como una más de mis gallina.


    Mañana veremos, dijo el ecologista.


    Al otro día fueron a una montaña cercana con el águila. El ecologista levantó el ave y le dijo: ¡Águila! ¡Mira ese horizonte, mira el sol allá a lo lejos, los campos verdes allá abajo, mira, todas esas nubes pueden ser tuyas! ¡Despierta tu naturaleza y vuela como águila que eres!


    El águila comenzó a ver todo esto y fue quedando maravillada con la belleza de las cosas que nunca había visto, estuvo confusa al principio sin entender por qué había estado tanto tiempo alienada. Entonces sintió su sangre de águila correr por sus venas, sintió tensarse los músculos de sus alas y partió en un hermoso vuelo hacia el horizonte azul.


    A muchos nos educan como gallinas porque con una mentalidad de gallina nos controlan más fácil. Por eso nos creemos gallinas y vivimos con la cabeza agachada y muertos de miedo. Pero podemos volar tan alto como queramos y cuando queramos.


    Camina con tu cabeza erguida en la vida, respetando a los demás, pero sin miedos.

    El regalo furtivo

    lunes, 01 ago 2016 |
    Leido 1272 veces

    Un chico había nacido con una enfermedad que no tenía cura. A sus 17 años, podía morir en cualquier momento. Siempre había permanecido en casa, al cuidado de su madre, pero estaba harto y decidió salir solo por una vez. Visitó muchos almacenes y, al pasar por uno de música, vio a una jovencita primorosa de su misma edad. Fue amor a primera vista. Abrió la puerta y entró sin mirar nada que no fuera ella. Acercándose poco a poco, llegó al mostrador donde se encontraba la chica, que lo miró y le dijo, con una sonrisa:

    - ¿Te puedo ayudar en algo?

    Él pensó que era la sonrisa más hermosa que había visto en toda su vida. Sintió deseos de besarla en ese instante. Tartamudeando, le dijo:

    - Sí, eeehhh, uuuhhh... me gustaría comprar un disco -y sin pensarlo, tomó el primero que vio y le dio el dinero.

    - ¿Quieres que te lo envuelva? -preguntó la joven, sonriendo de nuevo.

    Él asintió con la cabeza y ella fue a la oficina, para volver con el paquete envuelto. Lo tomó y se fue.

    Desde entonces, todos los días visitaba la tienda y compraba un disco. La muchacha siempre lo envolvía, y él se lo llevaba y lo guardaba en su clóset. Era muy tímido para invitarla a salir y, aunque trataba, no podía. Su mamá se dio cuenta y le dio ánimo, así que al día siguiente él se armó de coraje y se dirigió a la tienda. Compró un disco y, como siempre, ella se fue a envolverlo. Él tomó el paquete y, mientras la joven no lo miraba, dejó su número de teléfono en el mostrador y salió corriendo.

    Al otro día, repicó el teléfono de la casa y la mamá contestó. Era la muchacha del almacén, preguntando por su hijo. La señora comenzó a llorar y le dijo:

    - ¿No lo sabes? Murió ayer.

    Hubo un silencio prolongado, roto solamente por los sollozos de la madre. Días más tarde, la señora entró en el cuarto de su hijo. Al abrir el clóset, se topó con montones de cajitas en papel de regalo. Como esto le causó curiosidad, tomó uno de los paquetes y se sentó sobre la cama para abrirlo. Al hacerlo, un pequeño pedazo de papel salió de la cajita plástica. Era una nota que decía: "¡Hola! Estás muy guapo. ¿Quiéres salir conmigo? Te quiere, Sofía".

    Con emoción, la madre abrió otro paquete, y otro, y otro, y al hacerlo encontró muchas notas; todas decían lo mismo con distintas palabras.

    Así es la vida: no espere demasiado para decirle a alguien especial lo que siente. Dígalo hoy: mañana puede ser muy tarde.

     

    Extraído del libro "La culpa es de la vaca"

    Decidí Triunfar

    viernes, 29 jul 2016 |
    Leido 1450 veces

    Decidí­ Triunfar es el lema que me ha acompañado durante mucho tiempo, en todo lo que estoy haciendo en mi vida, tanto a nivel personal como profesional. Desde el día que tomé esta frase como lema, todo empezó a cambiar en mi vida. Solo una actitud positiva ante todos los retos que como adulto he tenido que enfrentar ha hecho posible salir adelante en forma exitosa. Te invito a que también hagas tuyo este lema y triunfes en todos los retos que se presenten en tu vida.

    Para dar inicio a este sitio, he decidido copiarles un texto de una persona que siempre estuvo motivado a hacer sus sueños realidad: Walt Disney, quien siempre tuvo como lema: Si lo podemos soñar, lo podemos hacer.

     

    El valor de una mujer

    jueves, 28 jul 2016 |
    Leido 3207 veces

    Cuentan que dos marineros que iban navegando por los mares del sur, desembarcaron en una preciosa isla para descansar.

    Los habitantes de la isla les recibieron con gran entusiasmo y durante varios días les agasajaron con fiestas.

    Uno de los días, los marineros decidieron dar un paseo por la isla y se encontraron con una muchacha que estaba lavando ropa en el río.

    Uno de los marineros se acercó a ella y le preguntó: “¿Cómo te llamas?”

    La muchacha no respondió. El marinero pensando que no le había escuchado le volvíó a preguntar: “¿Cuál es tu nombre?”.

    La muchacha se giró y le dijo: “Lo siento no puedo hablar contigo sin estar casada antes”.

    ” Entonces me casaré contigo”, le respondió el marinero.

    El otro marinero le dijo: “¡Estás loco!””¡Apenas la conoces!” ” Además hay otras muchachas mucho más bellas que ella”.

    “Me casaré con ella”, le respondió el amigo “y espero que te quedes para mi boda ya que yo ya no me marcharé”.

    “Como tu quieras amigo”, le respondió el marinero.

    Y así se dirigieron a hablar con el padre de la muchacha para pedirla en matrimonio.

    “Señor”, le dijo el marinero “deseo casarme con su hija”

    El padre se mostró encantado y le dijo: “forastero si te quieres casar con una de mis hijas tendrás que pagarme una dote de 9 vacas”. “¿con cuál de mis hijas deseas casarte?”

    “Quiero casarme con la muchacha que lavaba ropa en el río”, le respondió el marinero.

    Sorprendido ante la elección del marinero ya que sus otras hijas eran mucho más hermosas, le dijo ” en ese caso sólo tendrás que darme 3 vacas “.

    El marinero le replicó, “Te pagaré las 9 vacas”.

    Y así fue. El marinero se casó con la muchacha que lavaba ropa en el río y su amigo se quedó a presenciar la boda para posteriormente zarpar de nuevo.

    Pasado un tiempo el marinero volvío por la isla y decidió ir a vistar a su amigo, Sentía curiosidad por saber cómo le iban las cosas y si seguía casado.

    Al llegar a la isla, vió a un grupo de hombres y mujeres que iban cantando y bailando. En el centro iba una muer hermosísima con el cabello adornado con unas flores.

    Se detuvo para contemplar la imagen y ver la belleza de la mujer.

    Al cabo de un rato encontró a su amigo.

    Se saludaron con gran entusiasmo y el marinero le preguntó si seguía casado.

    “¡Por supuesto!”,  le dijo él. ” De hecho te habrás cruzado con ella de camino”.

    El marinero no recordaba haberse cruzado con ella.

    “Si”, le dijo el amigo. “Hoy es su cumpleaños y están celebrándolo”

    ¡Era la mujer que iba en el centro bailando!.

    “¿Cómo es posible?”, le dijo el marinero. “Esa mujer no se parece en nada a la muchacha que yo conocí”.

    “Muy sencillo”, le contestó el amigo. “Me dijeron que valía 3 vacas y yo la traté como si valiese 9 vacas”

    Trata a un hombre como lo que es y seguirá siendo como es; trátalo como puede y debe ser y se convertirá en lo que puede y debe ser. Goethe

    Nadie puede hacerte infeliz sin tu consentimiento.

    miércoles, 27 jul 2016 |
    Leido 2560 veces

    Un amor que se mendiga no es amor

    El amor que se mendiga no es amor, es falta de dignidad y de respeto hacia uno mismo. Porque cuando amas a alguien, le cuidas y le evitas dolor si así lo puedes hacer, pero no lo creas. Por eso, si no te cuidas a ti de aquellos “falsos amores”, si no te evitas dolor, entonces no te estás amando.

    En este sentido hacerlo es el primer paso para vivir el amor en plenitud, para no caer en la manipulación, el maltrato o la victimización. Probablemente en esa situación pensemos y sintamos que el sufrimiento es inevitable, pero eso no es cierto.

    Cualquier ser humano es capaz de superarse a sí mismo, de imposibilitar que se aprovechen de sus sentimientos y de valorar cómo una relación no nos merece porque no nos ofrece dicha, gozo ni crecimiento alguno.

    El duelo por amar a quien no te ama

    Darse cuenta y despedirse de un amor que no nos ama y que no nos muestra atención o cariño requiere que nos respetemos nuestro tiempo de duelo, el cual requiere en sí mismo un espacio para la comprensión de lo que nos ha sucedido.

    El duelo por amor necesita reflexión y superación, pues la angustia de darnos cuenta de que alguien no nos ama nos hace sentir que algo nos devora por dentro. Sentimos que ese “no amor” ha traicionado nuestros sentimientos y se ha reído de nuestra capacidad de amar.

    Permitirse tiempo para enfadarse, para negar la realidad, para fantasear, para horrorizarse, para venirse abajo, para desconocer y conocer las partes que se nos han roto y las que siguen intactas, para recomponer los sentimientos encontrados, etc.

    Todo esto es indispensable para amarnos, para sentirnos importantes y valorarnos. Al fin y al cabo, cuando se deja un “no amor” atrás, comienza un proceso de libertad emocional que se enmarca en el bienestar por el adiós al dolor.

    La falta de interés mata el cariño

    El amor se debe demostrar, no mendigar. Hacerlo es someter a nuestra capacidad de amar al peor de los verdugos: la indiferencia. La indiferencia vive del desequilibrio en una relación y se sostiene gracias a la debilidad de los cimientos.

    No hay nada mejor que las muestras de desinterés continuadas para comenzar a abrir los ojos cuando nos sentíamos obligados a cerrarlos.

    Entonces nos damos cuenta de que no todo “amor” es amor de verdad, que no siempre el “querer”obtiene reciprocidad y que para ser felices en pareja hace falta que ambos miembros se rían juntos, sean cómplices y buenos amantes.

    Solo en ausencia de mentiras, de excusas y de desinterés puede crearse un amor que en esencia base su libertad en conductas saludables y no en sometimientos. Nos merece aquella relación que teniendo la libertad de elegir, sea cercana, se base en el aprecio, en el tiempo compartido y en los pensamientos de mutuo cariño.

    Es necesario nutrir nuestra autoestima, querernos bien

    Nadie puede hacerte infeliz sin tu consentimiento. Para construir una relación de pareja feliz hay que importarse, quererse y valorarse. Es decir, debemos demostrarnos que nos queremos cada día.

    Una vez que consigamos esto estaremos en disposición de no buscar a quien no nos extrañe y no muestre interés, no entregarnos al verdugo emocional de la indiferencia que nos pretende doblegar con mensajes ignorados o silencios infundados.

    Da igual los amores que nos decepcionen, da igual que sintamos que estamos al lado del amor de nuestra vida o que no creamos en los amores eternos. El amor verdadero e indispensable es el amor por uno mismo y será a partir de este sentimiento que podamos separar y hacer valer lo que merecemos y lo que no merecemos.

    Parábola acerca de cómo las circunstancias cambian a la gente

    martes, 26 jul 2016 |
    Leido 2588 veces

    Un día una mujer joven se acercó a su padre y tristemente le dijo: 

    — Papá ¡estoy tan cansada de todo! tengo muchos problemas en el trabajo, en mi vida personal y ya no tengo fuerzas...¿qué puedo hacer? 

    Su padre le respondió: 

    — Permíteme mostrarte: 

     Puso en el fogón tres ollas con agua y trajo una zanahoria, un huevo y café. Luego puso un ingrediente en cada uno de los tres recipientes. Al cabo de algunos minutos apagó el fogón y le preguntó a su hija: 

    — ¿Qué ha pasado con lo que puse en el agua? 

    — Pues papá, la zanahoria se coció, el huevo también. El café se disolvió, — respondió la chica. 

    — Así es, — respondió el padre, — pero si lo vemos más profundamente nos damos cuenta que la zanahoria, que era tan fuerte se hizo blanda y flexible. El huevo que parecía tan frágil y delicado se volvió duro. Su aspecto es el mismo, pero interiormente cambiaron, cada uno a su manera bajo una misma situación: el agua hirviente. Lo mismo ocurre con las personas: los que parecen fuertes pueden resultar siendo los más débiles y aquellos que parecen más indefensos y delicados se vuelven duros y rígidos... 

    — Vale pero ¿y el café? — preguntó curiosa la hija. 

    — Ah, pues el café es lo más interesante. Se disolvió completamente en el ambiente hostil y lo cambió, hizo del agua hirviente una bebida deliciosa y aromática. Hay personas que al entender que no pueden salir de determinada situación, deciden cambiarla y convertirla en algo positivo, poniéndose a disposición su conocimiento y a sí mismas para hacer de eso algo mejor. Es la elección de cada uno en qué convertirse luego de pasar por una situación difícil. 

    Lista breve

    martes, 06 oct 2015 |
    Leido 814 veces

    Cuando el mediocre llega a jefe, que tiemblen los capaces.

    ***

    Como diría Martin Luther King (a propósito de la historia sobre los globos negros):

    "Hemos aprendido a volar como los pájaros y a nadar como los peces, y todavía no aprendemos a vivir como hermanos".

    ***

    Henry David Thoreau (1817-1862), el ensayista norteamericano padre de los derechos civiles y de la ecología, solía escribir pensamientos como estos:

    "Casi todas las cosas más elevadas que se han logrado en el mundo han sido alcanzadas por hombres pobres, eruditos pobres, profesionales pobres, poetas y hombres de genio pobres. Cierta constancia y sobriedad, cierta moderación y control, cierta presión de las circunstancias, son cosas buenas para el hombre. Su cuerpo no fue hecho para el lujo. Con el lujo el cuerpo enferma, se derrumba y muere".

    ***

    El Premio Nobel Henrik Ibsen (1828-1906), fue un dramaturgo y poeta noruego que ofrecía mensajes como este:

    "El dinero puede ser la cáscara de muchas cosas, pero no el núcleo. Puede darnos comida, pero no apetito; medicina, pero no salud; relaciones, pero no amigos; sirvientes, pero no fidelidad; días de alegría, pero no paz ni felicidad".

    ***

    Michael Jordan señalaba:

    He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera.

    He perdido alrededor de 300 juegos.

    En 26 ocasiones me han depositado la confianza para hacer el tiro que define el juego, y he fallado.

    He fallado una y otra y otra vez en mi vida.

    Y es por eso es que he tenido éxito.

    ***

    Cuando era niño mi madre me dijo: si eliges ser soldado, serás general; si eliges ser sacerdote, serás Papa. Fui pintor, y llegué a ser Picasso.

    ***

    Había un maestro que siempre estaba contento. Los discípulos, intrigados, le preguntaron:

    Pero ¿cómo es posible que siempre te encuentres feliz?

    No es difícil, amigos contestó el maestro. Todas las mañanas, al despertar, me pregunto a mi mismo: "A ver, ¿qué elijo hoy, la alegría o la tristeza?”.

    Y casi siempre elijo la alegría.

    ***

    Las personas de éxito son las que han sabido hacer lo que debían hacer, cuando debían hacerlo, sin importarles si les gustaba o no. Aldoux Huxlcy

    ***

    El éxito es un trayecto, no un destino.

    ***

    El fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo con más inteligencia. Henry Ford

    ***

    Un individuo de éxito es un soñador que cree en sus sueños. Anónimo

    La segunda oportunidad

    lunes, 22 jun 2015 |
    Leido 959 veces

    Había un hombre muy rico que poseía muchos bienes, grandes fincas, un gran hato, muchos empleados y un único hijo, su heredero.

    Lo que más le gustaba al hijo era hacer fiestas, estar con sus amigos y ser adulado por ellos. Su padre siempre le advertía que sus amigos sólo estarían a su lado mientras él tuviese algo que ofrecerles; después, le abandonarían.

    Un día el viejo padre, ya avanzado en edad, dijo a sus empleados que le construyeran un pequeño establo. Dentro de él, el propio padre preparó una horca y, junto a ella, una placa con algo escrito que decía:

    "Para que nunca desprecies las palabras de tu padre".

    Más tarde, llamó a su hijo, lo llevó hasta el establo y le dijo:

    —Hijo mío, ya estoy viejo y cuando yo me vaya tú te encargarás de todo lo que es mío... Pero desgraciadamente yo sé cual será tu futuro: vas a dejar la finca en manos de los empleados y vas a gastar todo el dinero con tus amigos. Venderás todos los bienes para gastarlos y, cuando no tengas más nada, tus amigos se apartarán de ti. Sólo entonces te arrepentirás amargamente por no haberme escuchado. Fue por esto que construí esta horca. ¡Ella es para ti! Sólo quiero que me prometas que, si sucede lo dicho, te ahorcarás en ella.

    El joven se rió, pensó que era un absurdo, pero para no contradecir a su padre le prometió que así lo haría pensando en que eso jamás sucedería.

    El tiempo pasó, el padre murió y su hijo se encargó de todo, y así como su padre había previsto, el joven gastó todo, vendió los bienes, perdió sus amigos y hasta la propia dignidad. Estaba arruinado.

    Desesperado y afligido, comenzó a reflexionar sobre su vida y vio que había sido un tonto. Se acordó de las palabras de su padre y comenzó a decir:

    —Ah, padre mío... Si yo hubiese escuchado tus consejos... Pero ahora es demasiado tarde.

    Apesadumbrado, el joven levantó la vista y vio el establo. Con pasos lentos, se dirigió hasta allá, vio la horca y la placa llenas de polvo y entonces pensó:

    —Yo nunca seguí las palabras de mi padre, no pude alegrarle cuándo estaba vivo, pero al menos esta vez voy a cumplir la promesa que le hice. Ya no me queda nada más que perder sino la vida.

    Entonces, subió los escalones, se puso la cuerda en el cuello y pensó:

    —Ah, si yo tuviese una nueva oportunidad...

    Respiró profundo, cerró los ojos y entonces se tiró desde lo alto de los escalones hasta que sintió que la cuerda apretaba su garganta... ¡Era el fin!

    Sin embargo, el brazo de la horca era hueco y se quebró fácilmente, desplomándose al piso el muchacho. Sobre él cayeron billetes, esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y brillantes, muchos brillantes... La horca era hueca y estaba llena de piedras preciosas. Entre todo aquel tesoro que cayó, el joven heredero encontró una nota. En ella estaba escrito:

    "Esta es tu segunda oportunidad. ¡Te amo mucho! Con amor, tu viejo padre".

    ¿Hemos tenido una segunda oportunidad y la hemos aprovechado?

    ¿Por qué se nos dificulta tanto seguir los consejos de nuestros mayores?

    ¿A veces se cumple el aforismo de que "lo que nada nos cuesta, volvámoslo fiesta"?

    Una lección de diplomacia

    jueves, 16 abr 2015 |
    Leido 1019 veces

    Cuentan que durante un banquete oficial celebrado en Inglaterra con la asistencia de personalidades de todo el mundo, un empleado del gobierno, concretamente el jefe de protocolo, observó cómo uno de los “ilustres” invitados se metía un valioso salero de oro en el bolsillo de su chaqueta.

    El jefe de protocolo, responsable de los bienes oficiales, al no saber qué hacer en aquella delicada situación, se dirigió al Primer Ministro de Inglaterra, que por aquel entonces era Sir Winston Churchill (estadista y político inglés, nacido en Oxfordshire en 1874 y fallecido en Londres en 1965, uno de los protagonistas de la II Guerra Mundial), y le pidió un discreto consejo dada la notoriedad del personaje.

    La gran agudeza que caracterizaba a Winston Churhill le hizo idear un estratagema infalible: le dijo al jefe del protocolo que no se preocupara, que él resolvería ese “pequeño incidente”.

    Fue a la mesa más próxima, se introdujo otro salero de oro en el bolsillo del chaleco, se acercó al “personaje” que había sustraído el salero, y, mientras le mostraba el contenido de su bolsillo, le dijo al oído:

    —El jefe de protocolo nos ha visto guardarnos el salero en el bolsillo. Será mejor que lo devolvamos, ¿verdad?

    Y de esta manera resolvió una embarazosa situación diplomática.

    Las cuatro estaciones

    miércoles, 15 abr 2015 |
    Leido 1217 veces

    Había un hombre que tenía cuatro hijos. Como parte de su educación, él quería que ellos aprendieran a no juzgar a las personas y las cosas tan rápidamente como suele hacerse. Entonces los envió a cada uno, por turnos, a ver un árbol de peras que estaba a gran distancia de su casa.

    En su país había estaciones, así que el primer hijo fue en invierno; el segundo en primavera; el tercero en verano y el cuarto en otoño.

    Cuando todos habían ido y regresado, el padre los llamó y les pidió que describieran lo que habían visto. El primer hijo dijo que el árbol era horrible, giboso y retorcido, parecía seco y sin vida. El segundo dijo que no, que el árbol estaba cubierto de brotes verdes y lleno de retoños que prometían flores. El tercer hijo no estuvo de acuerdo: él dijo que estaba cargado de flores, que emanaba un aroma muy dulce y se veía hermoso; era el árbol más lleno de gracia que jamás había visto.

    El último de los hijos tampoco estuvo de acuerdo con ninguno de ellos. Dijo que el árbol estaba cargado de peras maduras, lleno de savia y bienestar. Como los pájaros acudían al peral para comer de los frutos que se estaban marchitando, todo a su alrededor se llenaba de un exquisito aroma.

    Entonces el padre les explicó a sus hijos que todos tenían la razón, porque ellos sólo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol.

    Y añadió que por eso no se podía juzgar a una persona por sólo ver una de sus temporadas: "La esencia de lo que son los hombres, el placer, la tristeza, el regocijo y el amor que vienen con la vida sólo pueden ser medidas al final, cuando todas las estaciones hayan pasado".

    ¿No será por esta razón que nos quedamos con una idea prefijada de una determinada "estación" de una persona, a partir de la cual la juzgamos el resto del tiempo?

    ¿No será que debemos entender a las personas como móviles y no como estacionarias?

    ¿Quién me necesita?

    miércoles, 25 mar 2015 |
    Leido 1369 veces

    Recibí una llamada telefónica de un buen amigo, que me alegró mucho.

    Lo primero que me preguntó fue: — ¿Cómo estás?

    Sin saber por qué, le contesté: —Muy solo.

    —¿Quieres que hablemos?

    Le respondí que sí y añadió:

    —¿Quieres que vaya a tu casa?

    Dije que sí. Colgamos el teléfono y en menos de quince minutos estaba tocando a mi puerta. Yo hablé por horas de todo: mi trabajo, mi familia, mi novia, mis deudas; él, atento siempre, me escuchó. En esas se nos hizo de día. Yo estaba agotado mentalmente; me había hecho mucho bien su compañía y sobre todo que me escuchara, me apoyara y me hiciera ver mis errores. Cuando él notó que ya me encontraba mejor, me dijo:

    —Bueno, me voy, tengo que trabajar. Sorprendido, le dije:

    —¿Por qué no me habías dicho que tenías que ir a trabajar? Mira la hora que es, no dormiste nada, te quité toda la noche.

    Él sonrió y me dijo: —No hay problema, para eso estamos los amigos.

    Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así. Lo acompañé a la puerta de mi casa y cuando caminaba hacia su automóvil, le grité desde lejos:

    —Y a todo esto, ¿por qué llamaste anoche tan tarde?

    Regresó y me dijo en voz baja:

    —Quería darte una noticia.

    —¿Qué pasó? —le pregunté.

    —Fui al doctor y me dijo que estoy gravemente enfermo.

    Yo me quedé mudo. Él sonrió de nuevo y agregó:

    —Ya hablaremos de eso. Que tengas un buen día.

    Pasó un largo rato hasta que pude asimilar la situación, y me pregunté una y otra vez: ¿porqué cuando me preguntó cómo estaba me olvidé de él y sólo hablé de mí? ¿Cómo tuvo la fuerza para sonreírme, darme ánimos y decirme todo lo que me dijo? Esto es increíble.

    Desde entonces mi vida ha cambiado: ahora soy menos dramático con mis problemas y disfruto más de las cosas buenas. Ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero.


    El que no vive para servir no sirve para vivirLa vida es como una escalera: si uno mira hacia arriba, siempre será el último de la fila, pero si mira hacia abajo ve que hay mucha gente que quisiera estar en su lugar. Deténgase a escuchar y a ayudar a sus amigos: ellos lo necesitan.

    El juicio

    lunes, 16 mar 2015 |
    Leido 1076 veces

    Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento se procuró hallar un chivo expiatorio para encubrirlo.

    El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado:

    Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras 'culpable' e 'inocente'. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu destino.

    Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: Culpable. La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo conminó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y, con una sonrisa, tomó uno de los papeles,se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los presentes le reprocharon.

    —Pero, ¿qué ha hecho? ¿Ahora cómo diablos vamos a saber el veredicto?

    —Es muy sencillo —replicó el hombre—. Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué.

    Con refunfuños y una bronca muy mal disimulada, debieron liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.


    Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida, ni de luchar hasta el último momento. En momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

    Albert Einstein

    Los obstáculos en nuestro camino

    lunes, 09 mar 2015 |
    Leido 1150 veces

    Un rey puso una gran roca en medio del camino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba.

    Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca. Muchos culparon al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para retirar el obstáculo.

    Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga, encontró una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. Contenía muchas monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino.

    El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.


    Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la propia condición. ¡Si alguna vez cae, levántese y siga adelante!

    El violín de Paganini

    jueves, 05 mar 2015 |
    Leido 771 veces

    Hubo un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que era una persona extraña. Otros, que había en él algo sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, y por eso nadie quería perder la oportunidad de verlo tocar.

    Una noche, el escenario estaba repleto de admiradores preparados para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El director entró y recibió una gran ovación. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. El violinista se puso el instrumento en el hombro, y lo que siguió fue indescriptible: blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar al toque de aquellos dedos encantados.

    De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea: una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto. El director paró. La orquesta se calló. El público estaba en suspenso. Pero Paganini no se detuvo. Mirando su partitura, continuó extrayendo sonidos deliciosos de su violín atrofiado. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar.

    Cuando el público se tranquilizó, de repente otro sonido perturbador atrajo su atención. Otra cuerda del violín se rompió. El director y la orquesta pararon de nuevo, mas Paganini continuó como si nada hubiera ocurrido. Impresionados, los músicos volvieron a tocar.

    Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todos los asistentes, asombrados, gritaron un "¡oohhh!" que retumbó por la sala: otra cuerda del violín se había roto. El director y la orquesta se detuvieron. La respiración del público cesó. Pero Paganini seguía: como un contorsionista musical, arrancaba todos los sonidos posibles de la única cuerda que le quedaba al destruido violín. El director, embelesado, se animó, y la orquesta volvió a tocar con mayor entusiasmo. El público iba del silencio a la euforia, de la inercia al delirio.

    Paganini alcanzó la gloria, y su nombre corrió a través del tiempo. No fue apenas un violinista genial, sino el símbolo del profesional que continúa adelante aun ante lo imposible.


    Cuando todo parece derrumbarse, démonos una oportunidad y sigamos adelantedespertemos al Paganini que existe en nuestro interior. La celebridad es el arte de continuar donde otros resuelven parar.

    Las cuentas de la vida

    miércoles, 04 mar 2015 |
    Leido 1027 veces

    Un hombre entró a un cementerio con el objeto de saludar a un ser querido que estaba allí sepultado. De repente se extravió por un sendero y entró, sin darse cuenta, a un pabellón donde observó algunas lápidas con inscripciones fuera de lo común. Una de ellas decía: “Aquí yace Alphonse Duval, quien vivió meses, cuatro días y nueve horas”. En otra encontró esta leyenda: “Jamie Bruckwell, quien vivió siete años, dos meses y veinte horas”. Unos pasos más allá, otra placa rezaba: “En honor de Marthina Bhernalosky, quien vivió doce años, setenta y dos días y quince horas”.

    La cantidad de inscripciones de esta clase le hizo suponer que estaba en un cementerio de niños. En ese momento vio venir a uno de los encargados del lugar y le preguntó:

    —¿Por qué anotan el tiempo que estos niños vivieron? ¿Por qué tantos niños muertos? ¿Acaso hay una maldición en este pueblo?

    El cuidador respondió:

    —En este pueblo tenemos la costumbre de entregarle una libreta a cada joven que llega a la adolescencia. En una de sus páginas debe anotar los momentos más célebres de su vida; en la otra, el tiempo que duró ese disfrute. Desde entonces, el chico registra los momentos en que goza inmensamente, y el tiempo que duró ese gozo. Casi todos describen las emociones que les produjo su primer beso, los minutos que duró y la pasión que sintieron. Registran una voz amable, un consejo recibido, y el tiempo que duraron los sentimientos a ellos asociados. El día del matrimonio, el nacimiento del primer hijo, el viaje más deseado, el encuentro repentino con alguien querido, todos son acontecimientos que se anotan en esa libreta, por lo que representan en nuestras vidas. Este es el verdadero tiempo vivido, porque existimos para ser felices, gozar de la naturaleza, ayudar y estar en paz. Lo demás no es vida.

    Huellas en el corazón

    jueves, 26 feb 2015 |
    Leido 929 veces

    Un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor: todos confirmaron, admirados, que ese corazón era perfecto, pues no se observaban en él manchas ni rasguños; coincidieron en que era el corazón más hermoso que hubieran visto

    Al saberse admirado, el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor convicción afirmó que el suyo era el corazón más hermoso de todo el lugar. De pronto un anciano salió de la multitud y le habló:

    —¿Por qué dices eso? Tu corazón no es tan hermoso como el mío.

    Con sorpresa, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices, incluso había agujeros y zonas donde faltaban trozos que habían sido reemplazados por otros que no correspondían, pues se veían los bordes disparejos.El joven se echó a reír.

    —Debes estar bromeando —dijo—. Comparar tu corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio, el tuyo es un montón de cicatrices y dolor.

    —Es cierto —replicó el anciano—: tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me comprometería contigo. Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Me arranqué trozos del corazón para dárselos a cada uno de aquellos a quienes he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado trozos del suyo, que he puesto en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, se ven estos bordes disparejos, de los cuales me alegro porque me recuerdan el amor que he compartido. También hubo oportunidades en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció nada a cambio: entonces ahí quedaron estos vacíos. A pesar del dolor que las heridas me producen, me recuerdan que sigo amando a esas personas y alimentan la esperanza de que algún día tal vez regresen y llenen el vacío que han dejado. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso? —remató el anciano.

    El joven permaneció en silencio, pero lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, se arrancó un trozo del corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo puso en su corazón, le quitó un trozo y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección: se notaban los bordes. El joven miró su corazón, que ya no era perfecto pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor fluía en su interior.


    Y su corazón, ¿cómo es?

    Fijar metas altas

    lunes, 16 feb 2015 |
    Leido 905 veces

    Un maestro quería enseñarles una lección especial a sus alumnos, y para ello les dio la oportunidad de escoger entre tres exámenes: uno de cincuenta preguntas, uno de cuarenta y uno de treinta. A los que escogieron el de treinta les puso una “C”, sin importar que hubieran contestado correctamente todas las preguntas. A los que escogieron el de cuarenta les puso una “B”, aun cuando más de la mitad de las respuestas estuviera mal. Y a los que escogieron el de cincuenta les puso una “A”, aunque se hubieran equivocado en casi todas.

    Como los estudiantes no entendían nada, el maestro les explicó: Queridos alumnos: permítanme decirles que yo no estaba examinando sus conocimientos, sino su voluntad de apuntar a lo alto.


    Cuando apuntamos a lo alto, estamos más cerca de nuestros sueños que si nos conformamos con pequeños objetivos.

    Pesimista y optimista

    lunes, 09 feb 2015 |
    Leido 730 veces

    El comportamiento de sus dos hijos tenía extrañados a los padres: ante la misma situación, uno reaccionaba con gran pesimismo, y el otro con marcado optimismo. Consultaron a un psicólogo, y este sometió a los chicos a una prueba. Encerró al pesimista en un cuarto con toda clase de juguetes y le dijo que hiciera con ellos cuanto quisiera. Al optimista lo llevó a un cuarto lleno de estiércol de caballo.

    Cuando regresó algunas horas después, encontró al primero desolado frente a los juguetes, y le preguntó qué pasaba. Recibió esta respuesta: “El columpio me golpea las piernas; las fichas del rompecabezas me dañan las manos; ese acertijo me tiene con jaqueca; y aquel videojuego me toma mucho tiempo”.

    Entonces fue a ver al segundo chico, y lo encontró totalmente sucio, cubierto de porquería hasta la cabeza. Cuando le preguntó por qué estaba así, el niño le dijo: “Presiento que debajo de toda esta boñiga hay un pony, y lo estoy buscando”.

    ___________

    * Pedro Medina, gerente de McDonald's en Colombia y presentador del video "Yo creo en Colombia". Versión de JLG.

    La marioneta

    jueves, 29 ene 2015 |
    Leido 910 veces

    Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

    Daría valor a las cosas no por lo que valen, sino por lo que significan.

    Dormiría poco y soñaría más; entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

    Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate...

    Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo y me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

    Dios mío, si yo tuviera un corazón escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.

    Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti; y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos.

    Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...

    No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer y hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

    A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

    A los niños les daría alas, pero dejaría que aprendiesen a volar solos.

    A los viejos, a mis viejos, les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

    Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres...

    He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir.

    He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su madre, la tiene atrapada para siempre.

    He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo cuando ha de ayudarlo a levantarse.

    Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, los hombres, pero finalmente no me servirán de mucho porque cuando me guarden dentro de esta maleta con las demás marionetas, estaré muriendo...

    Autoconcepto

    miércoles, 28 ene 2015 |
    Leido 800 veces

    Este pasado 2014 fue el año de los cambios, 365 días llenos de altos y bajos, de grandes felicidades, grandes e irreparables perdidas, de las más hermosas sonrisas y de las más duras lágrimas. Sin dudas fue un año en el que puse a prueba lo que soy, de que estoy hecha y de lo que soy capaz de hacer. Gracias mi Dios por que el pasado 25 de enero, me diste la oportunidad de contar con 365 nuevas oportunidades para continuar trabajando con mi más grande obra maestra, MI VIDA, gracias por permitirme estas nuevas oportunidades para decirme a mi misma que soy perfectameten incompleta, que gracias a tu grandeza puedo completarme con los pedacitos de mi, que colocaste en todos y en todo aquello que amo. Felicidades Ambar Marie Pimentel Luna por tus 29 inviernos, por la gran mujer que poco a poco has logrado ser, por ese corazón tan hermoso que tienes, por tus nobles sentimientos, tu capacidad ÚNICA de querer y aceptar a todos los que te rodean, por haber aprendido a dar sin esperar nada a cambio, por amar esos pequeños detalles que solo habitan en tu burbuja rosa. Felicidades por que aun a tu edad sigues teniendo los sentimiento puros de una niña que vive y vivirá siempre en tu corazón. Mil veces gracias por permitirme conocer cada esquina de tu vida, de tu ser y de tu cuerpo; Gracias por que me permites cada día más evolucionar con cada paso.

    Mi misma! te deseo el mejor 2015 de tu vida!! Feliz cumple por atrasado!!

    #Happy29 #Felices29#LlegandoALosTa #HappyBDay #HappYBDayTooMe

    Ascender por resultados

    jueves, 22 ene 2015 |
    Leido 934 veces

    Juan trabajaba en una empresa hacía dos años. Era muy serio, dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba orgulloso de que no haber recibido nunca una amonestación. Cierto día, buscó al gerente para hacerle un reclamo:

    —Señor, trabajo en la empresa hace dos años con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que he sido dejado de lado. Mire, Fernando ingresó a un puesto igual al mío hace sólo seis meses y ya ha sido promovido a supervisor.

    —¡Ajá! —contestó el gerente. Y mostrando cierta preocupación le dijo—: Mientras resolvemos esto quisiera pedirte que me ayudes con un problema. Quiero dar fruta para la sobremesa del almuerzo de hoy. Por favor, averigua si en la tienda de enfrente tienen frutas frescas.

    Juan se esmeró en cumplir con el encargo y a los cinco minutos estaba de vuelta.

    —Bien, ¿qué averiguaste?

    —Señor, tienen naranjas para la venta.

    —¿Y cuánto cuestan?

    —¡Ah! No pregunté.

    —Bien. ¿Viste si tenían suficientes naranjas para todo el personal?

    —Tampoco pregunté eso.

    —¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?

    —No lo se, señor, pero creo que...

    —Bueno, siéntate un momento.

    El gerente cogió el teléfono e hizo llamar a Fernando. Cuando se presentó, le dio las mismas instrucciones que a Juan, y en diez minutos estaba de vuelta. El gerente le preguntó:

    —Bien, Fernando, ¿qué noticias me traes?

    —Señor, tienen naranjas, las suficientes para atender a todo el persona], y si prefiere, tienen bananos, papayas, melones y mangos. La naranja está a 150 pesos el kilo; el banano, a 220 pesos la mano; el mango, a 90 pesos el kilo; la papaya y el melón, a 280 pesos el kilo. Me dicen que si la compra es por cantidades, nos darán un descuento de diez por ciento. Dejé separadas las naranjas, pero si usted escoge otra fruta debo regresar para confirmar el pedido.

    —Muchas gracias, Fernando. Espera un momento. Entonces se dirigió a Juan, que aún seguía allí:

    —Juan, ¿qué me decías?

    —Nada, señor... eso es todo. Con su permiso.


    Hoy en día reclamamos empoderamiento. Es decir, que los jefes otorguen a sus subalternos la posibilidad de tomar decisiones y responsabilizarse por ellas. Pero, ¿están los empleados asumiendo esta función de manera proactiva y automotivada?

    El potencial está en las personas. Son ellas quienes deben desarrollarlo y hacerlo conocer de los demás a través de hechos concretos.

    Armar el mundo

    lunes, 12 ene 2015 |
    Leido 740 veces

    Un científico que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para disminuirlos. Pasaba días enteros en su laboratorio, buscando respuestas para sus dudas. Cierto día, su hijo de 7 años invadió ese santuario con la intención de ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, intentó hacer que el niño fuera a jugar en otro sitio. Viendo que sería imposible sacarlo de allí, procuró distraer su atención. Arrancó la hoja de una revista en la que se representaba el mundo, lo cortó en varios pedazos con unas tijeras y se lo entregó al niño con un rollo de cinta adhesiva, diciéndole:

    —¿Te gustan los rompecabezas? Voy a darte el mundo para arreglar. Aquí está, todo roto. ¡Mira si puedes arreglarlo bien!

    Calculó que al niño le llevaría días recomponer el mapa. Pocas horas después, oyó que lo llamaba:

    —¡Papá, papá, lo hice! ¡Conseguí terminar todo!

    Al principio, el científico no dio crédito a las palabras del niño. Era imposible que, a su edad, hubiera recompuesto un mapa que jamás había visto. Entonces levantó los ojos de sus anotaciones, seguro de que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo: todas las piezas estaban en el sitio indicado.

    —Tú no sabías cómo es el mundo, hijo, ¿cómo lo conseguiste?

    —No sabía cómo es el mundo, pero cuando arrancaste la hoja de la revista, vi que por el otro lado estaba la figura de un hombre. Intenté arreglar el mundo pero no lo conseguí. Fue entonces cuando le di la vuelta a los recortes y empecé a arreglar el hombre, que yo sabía cómo era. Al terminar, volteé la hoja y vi que había arreglado el mundo.

    ___________

    * Esta historia, que se escucha con frecuencia, es atribuida a Guille Barbey.

    Sólo con el tiempo

    viernes, 09 ene 2015 |
    Leido 928 veces

    Con el tiempo, te das cuenta de que si estás al lado de una persona sólo para acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

    Con el tiempo, te das cuenta de que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

    Con el tiempo, entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se ve rodeado de falsas amistades.

    Con el tiempo, aprendes que disculpar cualquiera lo hace, mientras que perdonar es sólo de almas grandes.

    Con el tiempo, aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado incierto para hacer planes.

    Con el tiempo, aunque seas feliz con los que están a tu lado, añoras terriblemente a los que se han marchado.

    Con el tiempo, aprendes que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, que extrañas, que necesitas, ya no tiene ningún sentido ante una tumba.

    El círculo del noventa y nueve

    martes, 06 ene 2015 |
    Leido 791 veces

    Un rey muy triste tenía un sirviente que se mostraba siempre pleno y feliz. Todas las mañanas, cuando le llevaba el desayuno, lo despertaba tarareando alegres canciones de juglares. Siempre había una sonrisa en su cara, y su actitud hacia la vida era serena y alegre. Un día el rey lo mandó llamar y le preguntó:

    —Paje, ¿cuál es el secreto?

    —¿Qué secreto, Majestad?

    —¿Cuál es el secreto de tu alegría?

    —No hay ningún secreto, Alteza.

    —No me mientas. He mandado cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.

    —Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo. Tengo a mi esposa y a mis hijos viviendo en la casa que la corte nos ha asignado, estamos vestidos y alimentados, y además Su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas que nos permiten darnos pequeños gustos. ¿Cómo no estar feliz?

    —Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar —dijo el rey—. Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado.

    El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación. El rey estaba furioso, no conseguía explicarse cómo el paje vivía feliz así, vistiendo ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos. Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le preguntó:

    —¿Por qué él es feliz?

    —Majestad, lo que sucede es que él está por fuera del círculo.

    —¿Fuera del círculo? ¿Y eso es lo que lo hace feliz?

    —No, Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.

    —A ver si entiendo: ¿estar en el círculo lo hace infeliz? ¿Y cómo salió de él?

    —Es que nunca entró.

    —¿Qué círculo es ese?

    El círculo del noventa y nueve.

    —Verdaderamente, no entiendo nada.

    —La única manera para que entendiera sería mostrárselo con hechos. ¿Cómo? Haciendo entrar al paje en el círculo. Pero, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo. Si le damos la oportunidad, entrará por sí mismo.

    —¿Pero no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?

    —Sí se dará cuenta, pero no lo podrá evitar.

    —¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos lo hará?

    —Tal cual, Majestad. Si usted está dispuesto a perder un excelente sirviente para entender la estructura del círculo, lo haremos. Esta noche pasaré a buscarlo. Debe tener preparada una bolsa de cuero con noventa y nueve monedas de oro.

    Así fue. El sabio fue a buscar al rey y juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del paje. El sabio guardó en la bolsa un papel que decía: “Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no le cuentes a nadie cómo lo encontraste”.

    Cuando el paje salió por la mañana, el sabio y el rey lo estaban espiando. El sirviente leyó la nota, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció. La apretó contra el pecho, miró hacia todos lados y cerró la puerta.

    El rey y el sabio se acercaron a la ventana para ver la escena. El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa, dejando sólo una vela, y había vaciado el contenido de la bolsa. Sus ojos no podían creer lo que veían: ¡una montaña de monedas de oro! El paje las tocaba, las amontonaba y las alumbraba con la vela. Las juntaba y desparramaba, jugaba con ellas... Así, empezó a hacer pilas de diez monedas. Una pila de diez, dos pilas de diez, tres, cuatro, cinco pilas de diez... hasta que formó la última pila: ¡nueve monedas! Su mirada recorrió la mesa primero, luego el piso y finalmente la bolsa.

    “No puede ser”, pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja. “Me robaron —gritó—, me robaron, ¡malditos!” Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas. Corrió los muebles, pero no encontró nada. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había noventa y nueve monedas de oro. “Es mucho dinero — pensó—, pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo. Cien es un número completo, pero noventa y nueve no”.

    El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del paje ya no era la misma, tenía el ceño fruncido y los rasgos tensos, los ojos se veían pequeños y la boca mostraba un horrible rictus. El sirviente guardó las monedas y, mirando para todos lados con el fin de cerciorarse de que nadie lo viera, escondió la bolsa entre la leña. Tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar para comprar su moneda número cien? Hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla; después, quizás no necesitaría trabajar más. Con cien monedas de oro un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas de oro se puede vivir tranquilo. Si trabajaba y ahorraba, en once o doce años juntaría lo necesario. Hizo cuentas: sumando su salario y el de su esposa, reuniría el dinero en siete años. ¡Era demasiado tiempo! Pero, ¿para qué tanta ropa de invierno?, ¿para qué más de un par de zapatos? En cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.

    El rey y el sabio volvieron al palacio.

    El paje había entrado en el círculo del noventa y nueve. Durante los meses siguientes, continuó con sus planes de ahorro. Una mañana entró a la alcoba real golpeando las puertas y refunfuñando.

    —¿Qué te pasa? —le preguntó el rey de buen modo.

    —Nada —contestó el otro.

    —No hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.

    —Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría Su Alteza, que fuera también su bufón y juglar?

    No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.


    La mayoría de nosotros hemos sido educados en esta psicología: siempre nos falta algo para estar completos, y sólo entonces podremos gozar de lo que tenemos; siempre nos faltan "cinco centavos para el peso". Nos enseñaron que la felicidad deberá esperar a completar lo que falta. Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca podemos gozar de la vida. Otra cosa sería si nos diéramos cuenta, así, de golpe, de que nuestras noventa y nueve monedas son el cien por cien de nuestra fortuna, de que no nos falta nada, de que nadie se quedó con lo nuestro. Es sólo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que, por codicia, arrastremos el carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados. Un engaño para que nunca dejemos de empujar, sin ver los enormes tesoros que tenemos alrededor, aquí y ahora. Añoramos lo que nos falta y dejamos de disfrutar de lo que tenemos.

    Ganadores y perdedores

    martes, 16 dic 2014 |
    Leido 762 veces

    Cuando un ganador comete un error, dice: “Me equivoqué y aprendí la lección”.
    Cuando un perdedor comete un error, dice: “No fue mi culpa”, y se la atribuye a otros.

    Un ganador sabe que el infortunio es el mejor de los maestros.
    Un perdedor se siente víctima de la adversidad.

    Un ganador sabe que el resultado de las cosas depende de él.
    Un perdedor cree que la mala suerte existe.

    Un ganador trabaja muy fuerte y se permite más tiempo para sí mismo.
    Un perdedor está siempre muy ocupado, y no tiene tiempo ni para los suyos.

    Un ganador enfrenta los retos uno a uno.
    Un perdedor les da vueltas y vueltas y no se atreve a intentarlo.

    Un ganador se compromete, da su palabra y la cumple.
    Un perdedor hace promesas, no asegura nada y, cuando falla, sólo se justifica.

    Un ganador dice: “Soy bueno, pero voy a ser mejor”.
    Un perdedor dice: “No soy tan malo como mucha otra gente”.

    Un ganador escucha, comprende y responde.
    Un perdedor sólo espera hasta que le toque su turno para hablar.

    Un ganador respeta a los que saben más que él y trata de aprender de ellos.
    Un perdedor se resiste ante los que saben más que él y sólo se fija en sus defectos.

    Un ganador se siente responsable por algo más que su trabajo.
    Un perdedor no se compromete y siempre dice: “Yo sólo hago mi trabajo”.

    Un ganador dice: “Debe haber una mejor forma de hacerlo”.
    Un perdedor dice: “Esta es la manera en que siempre lo hemos hecho”.

    Un ganador es parte de la solución.
    Un perdedor es parte del problema.

    Un ganador se fija en toda la pared.
    Un perdedor se fija en el ladrillo que le corresponde poner.

    Un ganador, como usted, comparte este mensaje con sus amigos.
    Un perdedor, como los otros, se lo guarda para sí mismo.

    El problema

    lunes, 08 dic 2014 |
    Leido 891 veces

    Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen. Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo. El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger a quien tendría ese honor. Voy a presentarles un problema —dijo—. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo. Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló: Este es el problema.

    Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y elegancia de la flor... ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma? Todos estaban paralizados. Después de algunos minutos, un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.

    “Usted es el nuevo guardián —le dijo el gran maestro, y explicó—: Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas tienen que ser resueltos. Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. Sólo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente. En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo”.


    Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotrosnos gusta contemplarlos, analizarlos, darles vuelta, comentarlos... Sucede con frecuencia que comparamos nuestros problemas con los de los demás y decimos: “Su problema no es nada... ¡espere a que le cuente el mío!

    Tanto para aprender

    viernes, 05 dic 2014 |
    Leido 857 veces

    Aprendí que la mayoría de las cosas por las que me preocupo nunca suceden.

    Aprendí que cada logro alguna vez fue considerado imposible.

    Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.

    Aprendí que la expectativa es con frecuencia mejor que el suceso en sí.

    Aprendí que aun cuando tengo molestias, no necesito ser una molestia.

    Aprendí que nunca hay que dormirse sin resolver una discusión pendiente.

    Aprendí que no debemos mirar atrás, excepto para aprender.

    Aprendí que cuando alguien aclara que se trata de principios y no de dinero, por lo general se trata de dinero.

    Aprendí que hay que luchar por las cosas en las que creemos.

    Aprendí que las personas son tan felices como deciden serlo.

    Aprendí que la mejor y más rápida manera de apreciar a otras personas es tratar de hacer su trabajo.

    Aprendí que los días pueden ser largos, pero la vida es corta.

    Aprendí que si tu vida está libre de fracasos, es porque no has arriesgado lo suficiente.

    Aprendí que es bueno estar satisfecho con lo que tenemos, pero nunca con lo que somos.

    Aprendí que podemos ganar un centavo en forma deshonesta, pero que más tarde este nos costará una fortuna.

    Aprendí que debo ganar el dinero antes de gastarlo.

    Aprendí que debemos apreciar a nuestros hijos por lo que son y no por lo que deseamos que sean.

    Aprendí que el odio es como el ácido: destruye el recipiente que lo contiene.

    Aprendí que planear una venganza sólo permite que las personas que nos hirieron lo hagan por más tiempo.

    Aprendí que las personas tienen tanta prisa por lograr una “buena vida” que con frecuencia la vida pasa a su lado y no la ven.

    Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro; que todavía hay muchos buenos libros para leer, puestas de sol que ver, amigos que visitar, gente a quien amar y viejos perros con quienes pasear.

    Aprendí que todavía tengo mucho que aprender.

    Los obstáculos en nuestro camino

    miércoles, 03 dic 2014 |
    Leido 730 veces

    Un rey puso una gran roca en medio del camino, obstaculizando el paso. Luego se escondió para ver si alguien la retiraba.

    Los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos que pasaron simplemente rodearon la roca. Muchos culparon al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para retirar el obstáculo.

    Entonces llegó un campesino que llevaba una carga de verduras. La dejó en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga, encontró una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. Contenía muchas monedas de oro y una nota del rey, indicando que esa era la recompensa para quien despejara el camino.

    El campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.


    Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la propia condición. ¡Si alguna vez cae, levántese y siga adelante!

    El violín de Paganini

    martes, 02 dic 2014 |
    Leido 661 veces

    Hubo un gran violinista llamado Paganini. Algunos decían que era una persona extraña. Otros, que había en él algo sobrenatural. Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, y por eso nadie quería perder la oportunidad de verlo tocar.

    Una noche, el escenario estaba repleto de admiradores preparados para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El director entró y recibió una gran ovación. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. El violinista se puso el instrumento en el hombro, y lo que siguió fue indescriptible: blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar al toque de aquellos dedos encantados.

    De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño de la platea: una de las cuerdas del violín de Paganini se había roto. El director paró. La orquesta se calló. El público estaba en suspenso. Pero Paganini no se detuvo. Mirando su partitura, continuó extrayendo sonidos deliciosos de su violín atrofiado. El director y la orquesta, admirados, volvieron a tocar.

    Cuando el público se tranquilizó, de repente otro sonido perturbador atrajo su atención. Otra cuerda del violín se rompió. El director y la orquesta pararon de nuevo, mas Paganini continuó como si nada hubiera ocurrido. Impresionados, los músicos volvieron a tocar.

    Pero el público no podía imaginar lo que iba a ocurrir a continuación. Todos los asistentes, asombrados, gritaron un "¡oohhh!" que retumbó por la sala: otra cuerda del violín se había roto. El director y la orquesta se detuvieron. La respiración del público cesó. Pero Paganini seguía: como un contorsionista musical, arrancaba todos los sonidos posibles de la única cuerda que le quedaba al destruido violín. El director, embelesado, se animó, y la orquesta volvió a tocar con mayor entusiasmo. El público iba del silencio a la euforia, de la inercia al delirio.

    Paganini alcanzó la gloria, y su nombre corrió a través del tiempo. No fue apenas un violinista genial, sino el símbolo del profesional que continúa adelante aun ante lo imposible.


    Cuando todo parece derrumbarse, démonos una oportunidad y sigamos adelantedespertemos al Paganini que existe en nuestro interior. La celebridad es el arte de continuar donde otros resuelven parar.

    Los dos halcones

    lunes, 01 dic 2014 |
    Leido 782 veces

    Un rey recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor le comunicó que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero que no sabía qué le sucedía al otro: no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, e incluso había que llevarle el alimento hasta allí.

    El rey mandó llamar a curanderos y sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió; por la ventana de sus habitaciones, el monarca veía que el pájaro continuaba inmóvil. Publicó por fin un bando entre sus súbditos solicitando ayuda, y a la mañana siguiente vio al halcón volar ágilmente por los jardines.

    —Traedme al autor de ese milagro —dijo.

    En seguida le presentaron a un campesino.

    —¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago, acaso?

    Entre feliz e intimidado, el hombrecito explicó: —No fue difícil, Su Alteza: sólo corté la ramaEl pájaro se dio cuenta de que tenía alas y se lanzó a volar.


    Así somos los seres humanos. Estamos atados al pasado y al presente porque no nos hemos dado cuenta de que tenemos el poder de volar y buscar nuestro verdadero destino.

    Algunos tienen el privilegio de que algún acontecimiento rompa la rama de la costumbre, de la seguridad. Sólo entonces se dan cuenta de que son superiores a las circunstancias.

    En muchas ocasiones lo tenemos todo y no logramos vivir plenamente; quizá es necesario que alguien nos corte la rama para que podamos arriesgarnos al vuelo. A veces las cosas inesperadas y que en principio parecen negativas son verdaderas bendiciones.

    Método para achicar la soberbia

    miércoles, 26 nov 2014 |
    Leido 803 veces

    La soberbia es una forma particular de incapacidad que suele afectar a gobernantes, directivos y funcionarios, pero también a porteros, dirigentes de gremios, empleados públicos y casi todos los pobres mortales que se encuentran de golpe con una escasa cuota de poder.

    He aquí un consejo para no caer en la tentación de la soberbia: diríjase a una zona rural por la ruta que más le guste, desnúdese y espere a que anochezca. Cruce entonces el alambrado —con cuidado de no perder ninguno de los atributos del poder— y camine hasta que sienta que está en medio de la soledad más absoluta. Una vez allí, levante la cabeza al cielo y mire las estrellas. En ese instante, visto desde el espacio, usted debe ser algo así como un microbio sobre una pelota de fútbol.

    Piense que está parado sobre un minúsculo planeta que gira alrededor del sol, y que el sol es sólo una estrella pequeña entre los millones de estrellas que está viendo y que forman nuestra galaxia. Recuerde, además, que la nuestra es una de millones de galaxias que hace millones de años giran en el espacio.

    Una vez que haya hecho esto, ponga los brazos en jarra sobre la cintura, en actitud desafiante, o adopte cualquier otra postura que le parezca adecuada para expresar su inmenso poder, e hinchando las venas del cuello, grite con toda la voz que sea capaz de juntar en ese momento: “¡Soy verdaderamente poderoso!

    Luego, espere el resultado. Si ve que algunas estrellas se sacuden y titilan, no hay problema: es Dios que, a veces, no puede aguantar la risa.


    ¿Ha notado que la soberbia y la envidia son dos de los más frecuentes defectos de los humanos? Esta lectura sólo nos pone al frente del universo. ¿Se quiere comparar con todos los humanos? La humildad es una de las mejores cualidades de los grandes hombres.

    Asamblea en la carpintería

    viernes, 21 nov 2014 |
    Leido 685 veces

    Hubo en la carpintería una extraña asamblea; las herramientas se reunieron para arreglar sus diferencias. El martillo fue el primero en ejercer la presidencia, pero la asamblea le notificó que debía renunciar. ¿La causa? Hacía demasiado ruido, y se pasaba el tiempo golpeando.

    El martillo reconoció su culpa, pero pidió que fuera expulsado el tornillo: había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.

    El tornillo aceptó su retiro, pero a su vez pidió la expulsión de la lija: era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.

    La lija estuvo de acuerdo, con la condición de que fuera expulsado el metro, pues se la pasaba midiendo a los demás, como si el fuera perfecto.

    En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo, utilizando alternativamente el martillo, la lija, el metro y el tornillo.

    Al final, el trozo de madera se había convertido en un lindo mueble.

    Cuando la carpintería quedó sola otra vez, la asamblea reanudó la deliberación. Dijo el serrucho:

    Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestras flaquezas, y concentrémonos en nuestras virtudes.

    La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba solidez, la lija limaba asperezas y el metro era preciso y exacto. Se sintieron como un equipo capaz de producir hermosos muebles, y sus diferencias pasaron a segundo plano.


    Cuando el personal de un equipo de trabajo suele buscar defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, florecen los mejores logros . Es fácil encontrar defectos —cualquier necio puede hacerlo—, pero encontrar cualidades es una labor para los espíritus superiores que son capaces de inspirar el éxito de los demás.

    El gusanito

    jueves, 20 nov 2014 |
    Leido 953 veces

    Un gusanito iba caminando en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un duendecillo.

    —¿Hacia dónde te diriges? —le preguntó.

    Sin dejar de caminar, el gusanito contestó:

    —Tuve un sueño anoche: soñé que desde la cima de la gran montaña veía todo el valle. Me gustó lo que vi en el sueño, y he decidido realizarlo.

    El duendecillo dijo, mientras lo veía alejarse:

    —¡Debes estar loco! ¿Cómo podrás llegar hasta aquel lugar? ¡Tú, una simple oruga! Para alguien tan pequeño como tú, una piedra será una montaña; un pequeño charco, el mar, y cualquier tronco, una barrera infranqueable.

    Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. De pronto se oyó la voz de un escarabajo: —Amigo, ¿hacia dónde te diriges con tanto empeño?

    El gusanito, jadeante, contestó:

    —Tuve un sueño y deseo realizarlo: subiré esa montaña y desde ahí contemplaré todo el mundo.

    El escarabajo soltó una carcajada y dijo:

    —Ni yo, con estas patas tan grandes, intentaría una empresa así de ambiciosa —y se quedó riéndose, mientras la oruga continuaba su camino.

    Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo desistir

    —¡No lo lograrás jamás! —le dijeron.

    Pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir. Agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió detenerse para construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar.

    —Estaré mejor aquí —fue lo último que dijo, y murió. Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del valle: había construido como tumba un monumento a la insensatez. Ese duro refugio era digno de quien había muerto por querer realizar un sueño imposible.

    Una mañana en la que el sol brillaba de manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto quedaron atónitos. La concha comenzó a quebrarse y aparecieron unos ojos y una antena que no podían pertenecer a la oruga muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: una espléndida mariposa.

    No había nada que decir, pues todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría su sueño. El sueño por el que había vivido, había muerto y había vuelto a vivir.


    Hemos sido creados para realizar nuestros sueños. Si vivimos por ellos, si intentamos alcanzarlos, si ponemos la vida y estamos seguros de que podemos, lo lograremos. Si dudamos, quizá necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.

    La casa imperfecta

    miércoles, 19 nov 2014 |
    Leido 802 veces

    Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

    El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

    Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. “Esta es tu casa, querido amigo —dijo—. Es un regalo para ti”.

    Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

    Construimos nuestras vidas de manera distraída, reaccionando cuando deberíamos actuar, y sin poner en esa actuación lo mejor de nosotros. Muchas veces, ni siquiera hacemos nuestro mejor esfuerzo en el trabajo. Entonces de repente vemos la situación que hemos creado y descubrimos que estamos viviendo en la casa que hemos construido. Si lo hubiéramos sabido antes, la habríamos hecho diferente. La conclusión es que debemos pensar como si estuviésemos construyendo nuestra casa. Cada día clavamos un clavo, levantamos una pared o edificamos un techo.Construir con sabiduría es la única regla que podemos reforzar en nuestra existencia. Inclusive si la vivimos sólo por un día, ese día merece ser vivido con gracia y dignidad. La vida es como un proyecto de hágalo-ustedmismo. Su vida, ahora, es el resultado de sus actitudes y elecciones del pasado. ¡Su vida de mañana será el resultado de sus actitudes y elecciones de hoy!

    La mariposa perdida

    martes, 18 nov 2014 |
    Leido 657 veces

    Dijo un niño: “Dios, habla conmigo”.

    Y entonces una alondra del campo cantó, pero el niño no la escuchó.

    El niño exclamó: “¡Dios, háblame!”

    Y un trueno resonó por todo el cielo, pero el niño no lo escuchó.

    El niño miró a su alrededor y dijo: “Dios, déjame mirarte”.

    Y una estrella se iluminó, radiante, pero el niño no se dio cuenta.

    Y el niño gritó de nuevo: “Dios, muéstrame un milagro”.

    Y una vida nació de un huevo, pero el niño no lo notó.

    Llorando desesperadamente, dijo: “Tócame, Dios, para saber que estás conmigo”.

    Dios se inclinó y tocó al niño. Pero él se sacudió la mariposa.

    Muchas veces las cosas que pasamos por alto son aquellas que hemos estado buscando.

    Veremos

    lunes, 17 nov 2014 |
    Leido 595 veces

    Mi amigo tiene una granja. Como le encanta hacer las cosas a la antigua, no posee ningún equipo mecánico y usa un caballo para arar su campo. Un día, mientras estaba arando, el caballo se desplomó, muerto. En el pueblo todos compadecieron a mi amigo.

    —¡Oh, qué terrible que le haya sucedido eso! —le dijeron.

    Él se limitó a contestar:

    Veremos.

    Estaba tranquilo y en paz, y admirábamos tanto su actitud que nos pusimos de acuerdo y le regalamos un caballo. Entonces la reacción general fue exclamar:

    —¡Qué hombre de suerte!

    Y él dijo:

    Veremos.

    Unos días después el caballo, que aún desconocía la granja, saltó una cerca y escapó, y todos exclamaron:

    —¡Oh, pobre hombre!

    Veremos —dijo él de nuevo.

    Y lo mismo repitió una semana después, cuando el caballo regresó seguido por una docena de potros sin domar.

    Al día siguiente, su hijo salió a pasear a caballo, se cayó y se rompió la pierna.

    —¡Pobre muchacho! —se compadeció todo el pueblo.

    Y mi amigo dijo:

    Veremos.

    Pocos días después llegó al pueblo el ejército, para reclutar a todos los jóvenes en edad de prestar el servicio militar, pero a su hijo lo dejaron porque tenía la pierna rota.

    —¡Vaya chico con suerte! —comentaron los vecinos.

    Ymí amigo dijo:

    Veremos.

    También nosotros tenemos que aprender a dar un paso atrás, tomar distancia y decir: “Veremos”. En vez de juzgar lo que nos sucede en la vida y decir qué es bueno y qué es malo, justo o injusto, debemos reconocer que en sí mismo nada es bueno o malo, y que cualquier cosa puede ayudarnos a entrar nuevamente en armonía con el plan del universo.

    Recibí flores hoy!

    viernes, 14 nov 2014 |
    Leido 686 veces

    Recibí flores hoy!

    No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me aventó contra la pared y comenzó a ahorcarme.

    Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mando flores hoy...

    Recibí flores hoy!

    Y no es día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez.

    No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta, pero yo sé que esta arrepentido; por que él me mandó flores hoy...

    Recibí flores hoy!

    Y no era el día de las madres o ningún otro día especial; anoche el me volvió a golpear, pero esta vez fue mucho peor.

    Si logro dejarlo, qué voy a hacer?

    Cómo podría yo sola sacar adelante a los niños?

    Qué pasará si nos falta el dinero?

    Le tengo tanto miedo, pero dependo tanto de él, que temo dejarlo.

    Pero yo sé que está arrepentido, por que él me mando flores hoy...

    Recibí flores hoy!

    Hoy es un día muy especial: Es el día de mi funeral. Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir.

    Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo; si hubiera aceptado la ayuda profesional.

    Hoy no hubiera recibido flores!

    Anónimo

    ¡¡¡ POR UNA VIDA SIN VIOLENCIA !!!

    Compartan este mensaje... para crear conciencia.

    No dejemos que continúe. Es una realidad muy triste.

    El respeto hacia la mujer es básico, que sientan el amor que tenemos hacia ellas, ya que de ellas nacimos.

    Las metas

    jueves, 06 nov 2014 |
    Leido 646 veces

    Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.

    Nadie recoge cosecha sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra. Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega a puerto sin remar muchas veces.

    Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas. Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a sí mismo. Nadie llega a la otra orilla sin haber hecho puentes para pasar. Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de la vida.

    Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad. Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible. Nadie conoce la oportunidad hasta que esta pasa por su lado y la deja ir. Nadie encuentra el pozo del placer hasta caminar por la sed del desierto.

    Pero nadie deja de llegar, cuando se tienen la claridad de un don, el crecimiento de la voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de sí mismo. Nadie deja de arder con fuego dentro sin antes saber lo que es el calor de la amistad. Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone.

    Si sacas todo lo que tienes y confías en ti, esfuérzate, ¡porque lo vas a lograr!

    Fortunas del campo

    miércoles, 05 nov 2014 |
    Leido 590 veces

    Cierta vez un acaudalado padre de familia llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que este viera cuán pobres eran ciertas personas y comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos. Estuvieron un día y una noche en la granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, ya de regreso en casa, le preguntó a su hijo:

    —¿Qué te pareció el viaje?

    —¡Muy bonito, papá!

    —¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente?

    —Sí.

    —¿Y qué aprendiste?

    —Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina de veinticinco metros, ellos un riachuelo sin fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta el muro de la casa, el de ellos hasta el horizonte. Especialmente, papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mi mamá deben trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo.

    El padre se quedó mudo y el niño agregó:

    Gracias, papá, por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser.

    Auxilio en la lluvia

    miércoles, 12 nov 2014 |
    Leido 578 veces

    Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer afroamericana de edad avanzada estaba parada en el borde de una autopista de Alabama bajo una fuerte tormenta. Su automóvil se había descompuesto y necesitaba desesperadamente que alguien la llevara. Empapada, decidió hacerle señas al próximo carro que pasara. A pesar de ser una época de agudos conflictos raciales, un joven blanco se detuvo a ayudarla, la llevó a un lugar seguro y la puso en un taxi. La señora, que parecía bastante apurada, anotó la dirección del joven, le agradeció y se fue.

    Siete días después, tocaron a la puerta de la casa del joven. Para su sorpresa, era un paquete a su nombre: un televisor de pantalla gigante con una nota que decía:

    Muchísimas gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anegó no sólo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido agonizante, justo antes de que muriera. Dios lo bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente.

    “Sinceramente, la señora de Nat King Cole


    No esperes nada a cambio y lo recibirás.

    La ranita sorda

    lunes, 24 nov 2014 |
    Leido 1003 veces

    Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles.

    Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida y murió. La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo. Las otras le preguntaron: "¿No escuchabas lo que te decíamos?" La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.


    La palabra tiene poder de vida y de muerteUna voz de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudarle a terminar el día, mientras que una palabra negativa puede acabar por destruirlo. Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que les permite seguir la lucha en medio de tiempos difíciles. Tengamos cuidado con lo que decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos.

    La pregunta más importante

    lunes, 10 nov 2014 |
    Leido 634 veces

    En cierta ocasión, durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, el profesor nos hizo un examen sorpresa. Leí rápidamente todas las preguntas, hasta llegar a la última: “¿Cómo se llama la mujer que limpia la escuela?”

    Seguramente era una broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Era alta, de cabello oscuro, unos 50 años, pero, ¿cómo iba a saber su nombre? Entregué el examen sin contestar la última pregunta.

    Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si esa pregunta contaría para la calificación. “Definitivamente —contestó. En sus carreras ustedes conocerán a muchas personas. Todas son importantes. Ellas merecen su atención y cuidado, aun si ustedes sólo les sonríen y dicen: ¡Hola!”

    Nunca olvidé esa lección, y supe luego que su nombre era DorothyTodos somos importantes.

    La casa imperfecta

    viernes, 07 nov 2014 |
    Leido 610 veces

    Un maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

    El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió, como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

    Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de la puerta principal. “Esta es tu casa, querido amigo —dijo—. Es un regalo para ti”.

    Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había construido!

    El cometa Halley

    jueves, 13 nov 2014 |
    Leido 712 veces

    En este texto, ya muy conocido, se observan los efectos de los memorandos (y la necesidad de saber escribir).

    MEMORANDO

    De: Director general
    A: Gerente

    El viernes próximo, alrededor de las cinco de la tarde, aparecerá el cometa Halley en esta zona. Se trata de un evento que ocurre cada 78 años. Por favor, reúna a todos los trabajadores en el patio de la fábrica, con cascos de seguridad, que allí les explicaré el fenómeno. Si estuviera lloviendo no podremos ver este raro espectáculo a ojo descubierto; en tal caso, todos deberán dirigirse al comedor, donde se exhibirá un documental sobre el cometa.

    MEMORANDO

    De: Gerente
    A: Director de recursos humanos

    Por orden del director general, el viernes a las cinco de la tarde aparecerá sobre la fábrica, si llueve, el cometa Halley. Reúna a todo el personal con casco de seguridad y llévelo al comedor, donde tendrá lugar un raro fenómeno que sucede cada 78 años a ojo desnudo.

    MEMORANDO

    De: Director de recursos humanos
    A: Jefe de personal

    A solicitud del director general el científico Halley, de 78 años de edad, aparecerá desnudo en el comedor de la fábrica el próximo viernes a las cinco de la tarde usando un casco de seguridad, pues estará presentando un documental sobre el problema de la lluvia, y el director hará una demostración en el patio de la empresa.

    MEMORANDO

    De: Jefe de personal
    A: Jefe de turno

    El viernes a las cinco de la tarde el director, por primera vez en 78 años, aparecerá en el comedor para firmar el documental "Halley desnudo", junto al famoso científico y su equipo. Todos deben presentarse con casco de seguridad porque el documental tratará de la seguridad en condiciones de lluvia.

    MEMORANDO

    De: Jefe de turno
    A: Jefe de brigadas

    Todos, sin excepción, deben presentarse desnudos con los agentes de seguridad de la fábrica en el patio de la misma, este viernes a las cinco de la tarde. El director vendrá acompañado de Halley, un artista muy famoso, y su grupo, que mostrarán el documental “Bailando bajo la lluvia”. En caso de que en verdad llueva, hay que irse al comedor con cascos de seguridad. Esto ocurre cada 78 años.

    AVISO EN LA CARTELERA

    A todo el personal: El viernes cumple 78 años el director general. Por tal motivo se dará libre a todo el mundo, sin excepción, para la fiesta que tendrá lugar en el comedor a las cinco de la tarde con el grupo Halley y sus Cometas. Todos deben ir desnudos y usar condones de seguridad, porque lloverá y se va a formar tremenda fiesta en el patio de la fábrica.

TUIT RECIENTE
ULTIMOS ARTICULOS

LA CARTA QUE DEJÓ STEVE JOBS ANTES DE MORIR

“Alcancé el pináculo del éxito en el mundo de los negocios. A los ojos delos demás, mi vida es el epítome del éxito.

Sin embargo, además del trabajo, tengo pocas alegrías. Al final, la riqueza es el único hecho de la vida que conozco.

En este momento, recostado en una cama de enfermo y repasando mi vida entera, me doy cuenta que la riqueza y el reconocimiento del que tanto me enorgullecí, palidecen y carecen de significado de cara a la muerte inminente.

En la oscuridad, veo las luces verdes de las máquinas que me mantienen con vida y siento el aliento de la muerte respirar cada vez más cerca de mí…

Ahora sé que, una vez que logramos acumular riqueza, debemos perseguir otras cosas no relacionadas…

Tal vez relaciones, tal vez arte, tal vez los sueños abandonados de la juventud.

Perseguir la abundancia sin descanso solo te convertirá en un ser retorcido, como yo.

Mi riqueza ya no me la puedo llevar, solo me llevo las memorias que me dio el amor. Es la verdadera riqueza que te acompañará y te dará la fuerza y la luz para seguir adelante. Y recuerden, nadie necesita una Stylus.

Lo material que se pierde, se puede recuperar, pero hay algo que nunca se puede recuperar cuando se pierde… la vida

En cualquier etapa de la vida que te encuentres, recuerda que llegará e momento de enfrentar la hora en que se cierran las persianas.

Atesora el amor de tu familia y amigos.

Trátate bien. Aprecia a los demás”

Dejar de desayunar aumenta en 20% los niveles de ansiedad

Por ejemplo, En un reciente estudio de la Universidad británica, Imperial College London, confirmó que no ingerir alimentos al desayuno incrementa en un 20% la ansiedad por ingerir alimentos altos en calorías.

 

“El no desayunar o estar muchas horas sin alimento, envía una señal de alerta a nuestro cerebro provocando la acumulación de grasa y que tengamos más hambre durante el resto del día”, señaló la nutricionista Katherine Gallardo, y agrega que “el sobrepeso se relaciona directamente con la falta de un buen desayuno, además de provocar dolencias como gastritis, así como aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas”, comenta Gallardo, citando también la investigación de la  Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

Ese mismo informe, expone que los hombres que no toman desayuno tienen un 27% más de posibilidades de sufrir una enfermedad cardíaca.

 

Comer fuera de casa si es necesario

 

Estar lejos de casa, no debería ser una excusa para evitar el desayuno. Según explica la especialista, durante las horas de sueño utilizamos energía para dormir, por lo que necesitamos recobrarlas con un desayuno equilibrado.

Consumir este primer alimento es fundamental para empezar la rutina de los viajeros o jornada laboral, ya que la falta de energía afectaría nuestra concentración y memoria”, comenta la experta en un comunicado enviado por el Hotel Courtyard Santiago Las Condes, quienes ofrecen un buffet matutino para sus clientes.

¿Quiénes tienen más orgasmos, quiénes menos y por qué?

Pero ¿por qué existe esta brecha de género, y qué se puede hacer para lograr la igualdad del orgasmo? Después de todo, alrededor del 40% de las mujeres experimentan disfunción sexual, asociada con una dificultad crónica para alcanzar el orgasmo.

Los expertos están ofreciendo algunas respuestas.

"Todos los grupos de hombres – gay, bisexual, heterosexual – llegan al orgasmo en más ocasiones que todos los grupos de mujeres", dijo David Frederick, profesor asistente de psicología en la Universidad Chapman, que ha estudiado la sexualidad humana.

"Las mujeres lesbianas experimentan orgasmos más a menudo que las mujeres heterosexuales, pero menos a menudo que los hombres", dijo. "Lo que hace que el orgasmo de las mujeres sea el foco de la especulación bastante intensa. Cada mes, docenas de revistas y artículos en línea resaltan las diferentes maneras de ayudar a las mujeres a alcanzar el orgasmo con más facilidad. Para muchas personas, el orgasmo es una parte importante de las relaciones sexuales".

La razón de la brecha del orgasmo podría ser sociocultural o evolutiva, dijo Frederick.

"Las mujeres tienen mayor insatisfacción corporal que los hombres, e interfiere con su vida sexual más, lo que puede afectar la satisfacción sexual y la capacidad de experimentar orgasmos si la gente se está enfocando más en estas preocupaciones que en la experiencia sexual", dijo.

"Hay más estigma contra las mujeres que inician el sexo y expresan lo que quieren sexualmente", dijo, agregando, "una cosa que sabemos es que en muchas parejas, hay una discrepancia de deseo: una pareja quiere sexo más a menudo que la otra. En heterosexuales, esa persona suele ser el hombre".

Por lo tanto, una mujer puede tener relaciones sexuales con su pareja cuando no está necesariamente de ánimo, y entonces puede ser menos probable que alcance un orgasmo, dijo Frederick.

También existe la idea de que el orgasmo masculino ayuda a facilitar la reproducción, ya que es invariablemente requerido para la eyaculación. Para las mujeres, sin embargo, no hay un vínculo claro entre el orgasmo y la reproducción, dijo Frederick.

"Pero hace millones de años, quizás estaban relacionados", agregó.

"Una teoría es que en los antepasados de los seres humanos el orgasmo se producía más fácilmente porque su función era causar la ovulación. Esto ocurre en muchos animales", dijo Frederick.

"Una vez que el ciclo menstrual comenzó a regular la ovulación, el orgasmo ya no estaba asociado con la reproducción de las mujeres, lo que permitió que la capacidad y la facilidad del orgasmo se volvieran más variables en las mujeres durante millones de años y es por eso que la frecuencia del orgasmo es mucho más variable en mujeres que en hombres", añade.

Algunas mujeres pueden estar anatómicamente predispuestas a orgasmos regulares, dijo Elisabeth Lloyd, profesora de biología y filosofía en la Universidad de Indiana-Bloomington, que fue coautora de un estudio sobre la anatomía genital y el orgasmo en las relaciones sexuales.

Una distancia más corta entre el clítoris y la abertura urinaria, donde se libera la orina, puede aumentar la probabilidad de que una mujer experimente un orgasmo, según el estudio publicado en la revista Hormonas y Comportamiento en 2011.

Lloyd analizó datos de dos estudios sobre la relación entre la anatomía y el orgasmo en mujeres con ayuda de su coautor Kim Wallen, profesor de psicología y neuroendocrinología conductual en la Universidad de Emory.

"Encontramos que la distancia entre el clítoris y la abertura urinaria, que se llama CUMD, indica si una mujer está o no inclinada a tener un orgasmo con una relación sexual o no, y si es inferior a 2 centímetros, entonces probablemente va a tener un orgasmo con el coito", dijo Lloyd.

"Si está por encima, si es alrededor de 3, entonces es probable que no vaya a tener un orgasmo con las relaciones sexuales", dijo. "Esas fueron nuestras conclusiones, que han sido confirmadas a través de otras pruebas, lo que significa que si una mujer no tiene un orgasmo de relaciones sexuales, no es su culpa. Tiene que ver con su anatomía".

Dormir mal aumenta el deseo por la comida chatarra

Los investigadores usaron imágenes obtenidas mediante resonancia magnética funcional para estudiar el cerebro de 23 adultos jóvenes tras una noche de descanso normal y después de una noche sin dormir. En el segundo caso, el lóbulo frontal, que se ocupa de la toma de decisiones complejas, mostraba menos actividad de lo habitual, mientras que el centro cerebral de las recompensas estaba hiperactivo. Esto explicaría por qué cuando se les ofreció comida a los participantes, aquellos que habían estado privados de sueño elegían snacks poco saludables y comida basura, especialmente hamburguesas, pizzas y donuts. Tras una noche de 8 horas de sueño profundo, sin embargo, los sujetos escogían la opción “sana”, compuesta por fresas, manzanas y zanahorias.

“Si no dormimos, las estructuras cerebrales que controlan la motivación y el deseo se hiperactivan”, concluye Matthew Walker, coautor del trabajo que se publica en Nature Communications. Si a esto se suma que las neuronas encargadas de valorar las opciones y tomar decisiones “adecuadas” no funcionan bien cuando nos falta el descanso, la consecuencia es que quienes no duermen bien son incapaces de tomar decisiones adecuadas sobre su alimentación, ingieren alimentos excesivamente calóricos y están más predispuestos a la obesidad.

El número de niñas casadas en el país es el más alto de AL

La República Dominicana ocupa el primer lugar, junto a Nicaragua, con el mayor número de niñas y adolescentes que están casadas o “unidas” en América Latina y el Caribe.

De acuerdo con el estudio “Niñas Esposadas” realizado por Plan Internacional en el país (Plan RD), en las provincias Azua, Barahona, Pedernales, Elías Piña y San Juan, una de cada cinco adolescentes (23.4%) entre 15 y 19 años está casada o unida con un hombre 10 años mayor.

Según la autora de la investigación, Jeannette Tineo, el matrimonio infantil forzado es el resultado de la violencia intrafamiliar, la expectativa de emancipación o la oportunidad de negociación que establecen las familias como una oportunidad de salir de la pobreza.

Dijo que el estudio arrojó que el matrimonio infantil forzado tiene vinculación fuerte con los embarazos en adolescentes, ya que de las diez niñas casadas con hombres adultos que fueron entrevistadas, siete estaban embarazadas al momento de establecer la unión.

Las regiones con el mayor porcentaje de mujeres casadas o unidas antes de los 15 años son: El Valle con 18.5% y Enriquillo con 18.2%, llegando a superar el 47% antes de cumplir los 18 años.

En el sondeo de hogar que se realizó en la investigación,  14% de las niñas y adolescentes entre los 12 y 17 años dijo estar unida o casada y el 65% estar en una relación de noviazgo.

 

También arrojó que el 14% de las adolescentes ha tenido uno y dos embarazos entre los 14 y 17 años.

La investigación presentada ayer también señala que el 71% de los hombres encuestados dijeron que al momento de iniciar la relación sus parejas tenían entre los 12 y 17 años. El 39% de esos hombres dijeron preferir a las niñas y adolescentes como parejas porque son obedientes y se pueden dominar fácilmente. Santa Mateo, asesora de género de Plan RD, dijo que los hombres casados o unidos con las niñas (12-14 años) tienen entre 25 a 35 años de edad.

AMPLIACIÓN DE EDAD PARA EL MATRIMONIO
Entre las acciones que plantean está que los legisladores valoren aumentar la edad mínima para casarse a los 18 años. El código civil dice que la niña con consentimiento del padre se puede casar con 15 años y  el niño con 16.

“Queremos que el Congreso ahora que está revisando el código civil aumente la edad a 18 años sin excepción”, apuntó. Consideró que se requiere de una mayor articulación y coordinación desde el Estado como garante de derecho y que estén los recursos suficientes para que se puedan implementar.

Solo Para Mujeres es
Divertido, Amigas, Mujer, Instructivo, Apoyo, Abnegación, Transformación, Acogida, Unico, Cambios, Alegria, Humildad, Tenaz, Tutor, Entrega, Inteligencía, Capacidad, Enseñanza, Empoderamiento, Por Favor, Motivación.